El Gobierno de México ha enviado señales de confianza a los inversores, después de que el peso rebasara la barrera de las 20 unidades por dólar durante la noche del domingo y la madrugada de este lunes, su mayor depreciación en los últimos dos años. Andrés Manuel López Obrador, que había presumido el desempeño del llamado superpeso como uno de los principales resultados de su gestión económica, afirmó que no le preocupa la caída en el tipo de cambio, detonada por un desplome histórico en la Bolsa de Japón, fuertes pérdidas en los principales mercados del mundo y el temor de que la economía de Estados Unidos caiga en recesión, tras no cumplir con las expectativas que se tenían para la generación de nuevos empleos. “Podemos resistir un poco más”, dijo el presidente en una jornada ya conocida como el lunes negro.

López Obrador reconoció que hay un clima de inestabilidad económica y financiera en el mundo, empujado por un dato débil de creación de empleos y el crecimiento del desempleo en Estados Unidos. “Hubo una pérdida para el peso, no muy significativa, pero sí se incrementó”, reconoció el mandatario en conferencia de prensa. Su equipo proyectó varias gráficas del desempeño del índice Dow Jones y la cotización de la moneda mexicana, e insistió en que se ha mantenido en torno a las 18 y 19 unidades por dólar. “Tenemos un margen de protección, no nos afecta tanto porque nuestras finanzas están muy fuertes”, aseguró.