La Administración General de Aduanas de China decidió suspender la importación de troncos desde Estados Unidos, así como las calificaciones como exportadores de soja hacia el país de tres empresas estadounidenses alegando, respectivamente, riesgos para la “seguridad ecológica” y para la salud de los consumidores, en lo que supone un nuevo episodio en la guerra comercial desatada entre las dos superpotencias.
Horas antes de estos anuncios, las autoridades chinas se habían mostrado “muy insatisfechas” con el anuncio de Trump, manifestando su “firme oposición” a los aranceles, que han entrado en vigor este martes. Un portavoz del Ministerio de Comercio chino había pedido a las autoridades estadounidenses que “respetaran los derechos e intereses de otros países”, puesto que estas acciones “dañan a otros y a sí mismos”.
“Esperamos que EU vea y maneje los problemas de manera objetiva y racional, y regrese al camino correcto de resolver adecuadamente las diferencias a través del diálogo igualitario lo antes posible”, ha manifestado.
La cartera ministerial ha subrayado que “China es uno de los países con las políticas de control de drogas más estrictas y la implementación más completa en el mundo”, mientras que ha afirmado que ambos países han “llevado a cabo una cooperación extensa y profunda en materia de control de drogas”, por la cual han “logrado resultados notables”.
“Sin embargo, la parte estadounidense ‘pasó la pelota’ y ha cometido errores una y otra vez, y ha impuesto aranceles adicionales a los productos chinos exportados a Estados Unidos por motivos relacionados con el fentanilo. Esta práctica ignora los hechos, las reglas del comercio internacional y las voces de todas las partes, y es un típico comportamiento unilateral e intimidatorio”, ha agregado.

