México modificó su estrategia contra el crimen organizado para atacar no sólo a sus principales líderes, sino también las finanzas, cadenas de suministro, infraestructura de producción, logística y redes de distribución que permiten operar a las organizaciones criminales transnacionales, afirmó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
Durante su participación en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC) 2026, realizada en Buenos Aires, Argentina, el funcionario sostuvo que el combate al crimen organizado requiere una cooperación internacional mucho más rápida, particularmente en el intercambio de inteligencia y en la identificación de los recursos económicos que sostienen a los grupos delictivos.
“Ningún país puede operar solo frente a organizaciones que operan en todo”, sostuvo.
Harfuch explicó que durante años las estrategias contra la delincuencia organizada estuvieron concentradas en capturar a los principales dirigentes de los cárteles. Sin embargo, advirtió que cuando un líder era detenido, otros integrantes ocupaban rápidamente su lugar, mientras las organizaciones podían fragmentarse y volverse incluso más violentas.
Por ello, afirmó, el gobierno mexicano busca ahora desarticular integralmente las estructuras criminales, desde los operadores de base hasta los mandos superiores, incluyendo a quienes manejan sus recursos económicos.
Otro de los principales cambios, explicó, consiste en pasar de la incautación de drogas terminadas al ataque de la infraestructura que permite producirlas.
Por ello, aseguró que entre las acciones desarrolladas por el Ejército y la Marina se encuentra el desmantelamiento y destrucción de más de 2,700 laboratorios clandestinos y áreas de concentración para la producción de metanfetaminas y otras drogas sintéticas.

