Pues resulta que Trump ya le puso fecha a su amenaza de imponer un impuesto o arancel de 25 por ciento a las mercancías que México le compra y le vende a Estados Unidos.
Lo hará, según declaración de ayer, a partir del próximo 20 de enero, fecha en que inicia su segundo mandato como presidente de Estados Unidos.
En esta amenaza -que no es la primera ni será la última– y que ahora incluyó a Canadá para que no quede duda de que fanfarronea con la idea de que le vale el tratado de libre comercio de los tres países, Donald dice que mantendrá esos aranceles hasta que se frene lo que considera una invasión sin precedentes de migrantes y la inundación de drogas como el fentanilo.
Asumamos que su preocupación es legítima, pero planteada como condición es tan ilusoria como si México condicionara la relación bilateral a que Estados Unidos acabara con sus millones de drogadictos y dejara de vender armamento a los cárteles del narcotráfico.
En fin, la presidenta Sheinbaum le respondió a Donald esta mañana en una carta que leyó en la conferencia de prensa.
Lo hizo con datos de la propia autoridad estadounidense, no con bravuconadas.
1. Los cruces de migrantes por la frontera de México y Estados Unidos se redujeron 75% entre diciembre de 2023 y noviembre de 2024.
2. La mitad de los que ingresaron lo hicieron por medio de una cita legalmente otorgada por el programa denominado CBP One.
3. En lo que va de este año, las fuerzas armadas mexicanas y las fiscalías han incautado toneladas de drogas y diez mil340 armas. Además, han detenido a quince mil 640 personas por violencia relacionada con el tráfico de drogas.
Y 4. El 70% de las armas ilegales incautadas a delincuentes en México provienen de Estados Unidos.
Por lo anterior Sheinbaum le dice a Donald que el problema de la migración y de las drogas no se va a resolver conamenazas ni con aranceles. Y señala con toda firmeza: las armas no las producimos nosotros, las drogas no las consumimos nosotros y los muertos por contener la demanda estadounidense de drogas, sí los ponemos los mexicanos.
Bien por la respuesta de Sheinbaum, fue demoledora. Pero cuidado. Es incuestionable el daño que una imposición de aranceles causaría a la economía mexicana. No sería menor el que le causaría a la estadunidense. Sin embargo, somos naciones asimétricas. Su poder militar y económico es mayor que el nuestro. De ahí la necesidad de no apresurarse con posiciones confrontativas irreductibles. Sería como escupir para arriba, así como las amenazas arancelarias trumpianas sería como darse un tiro al pie.
Arancel por arancel, como le propone a la presidenta Sheinbaum su equipo económico, es entrar directo a una guerra comercial y recuérdese con el estratega militar chino Sun Tzu, que el arte de la guerra reside precisamente en su oposición a la guerra. Hay que hacer que el conflicto sea totalmente innecesario y recordar que la estrategia ideal es aquella en la que es posible ganar sin pelearse.

