El gabinete de seguridad federal implementó un megaoperativo para combatir el huachicol fiscal al más alto nivel, y se logró la desvinculación de sus funciones de los administradores, subadministradores y personal de las aduanas de Ciudad Juárez, Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo, Tampico y Ensenada.
Además, de acuerdo con información a la que tuvo acceso EL UNIVERSAL, el gobierno federal suspendió de sus labores a dos agentes aduanales y alista las solicitudes de órdenes de aprehensión en su contra por presunta colusión en el contrabando de gasolina.
Las investigaciones vinculan a varios funcionarios aduanales, presuntamente coludidos con importadores, comercializadoras y distribuidoras de combustible.
El modus operandi
Los agentes y funcionarios aduanales reportan el ingreso de “aditivos para aceites”, “sosa cáustica” y “nitratos” mediante mecanismos restringidos y contrabando técnico, pero en realidad lo que entra al país son millones de litros de combustible.
De esta forma, los buques o carrotanques han logrado ingresar a México sin pagar impuestos, a cambio de cantidades millonarias de dinero en sobornos para los agentes, lo que ya los colocó en la mira de la Fiscalía General de la República (FGR) y del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
A través de órdenes judiciales, la FGR logró la suspensión de dos agentes aduanales y la cancelación de un almacén de depósito en Toluca, Estado de México; sin embargo, se alistan las solicitudes de órdenes de aprehensión contra diversos agentes que trabajan en aduanas de todo el país.
Parte de las indagatorias señalan que el pasado 10 de marzo, el buque tanque High Challenge, con bandera de Liberia, fue captado atracando en el puerto de Tampico, Tamaulipas, donde intentó ingresar 50 millones de litros de combustible de manera ilegal.

