Con la carta que hizo pública el sábado pasado, Ismael “El Mayo” Zambada empezó claramente la estrategia de defensa del presunto narcotraficante para evitar pasar en prisión el resto de su vida que por su edad -76 años- y su precario estado de salud, no se ve que sería mucho tiempo.
Zambada asegura en la carta -distribuida a algunos medios por su abogado Frank Pérez– que es completa e inequívocamente falsa la idea de que se entregó o cooperó voluntariamente, puesto que fue llevado a Estados Unidos por la fuerza y bajo coacción, sin su consentimiento y contra su voluntad.
Un día antes, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar había dicho que se trató de una operación entre cárteles de la droga, en la que no hubo intervención ni del gobierno estadounidense; y que Joaquín Guzmán López se entregó voluntariamente y se llevó con él a “El Mayo” Zambada contra su voluntad.
Pero “El Mayo” Zambada insiste en la carta que fue secuestrado por un grupo armado en el rancho “Huertos del Pedregal”, ubicado en las afueras de Culiacán, a donde fue llevado con engaños por Guzmán López para que mediara en una disputa política por el control de la Universidad de Sinaloa entre el gobernador del estado Rubén Rocha y el exrector de esa casa de estudios y recién electo diputado Federal, Héctor Melesio Cuén, asesinado el mismo día y en el mismo lugar donde asegura “El Mayo” que fue secuestrado, pero que, según la Fiscalía de Sinaloa, fue en una gasolinería donde pretendían despojarlo de su automóvil, de acuerdo con el video de una cámara de seguridad que las autoridades aseguran que registra el momento del crimen.
Es prácticamente irrefutable la colusión existente en el país entre los poderes político y económico con el narcotráfico, pero eso de llevar a un capo a mediar por un conflicto sobre el control político de una universidad parece francamente inverosímil.
Sin embargo, esa línea argumentativa es con la que el gobierno de Estados Unidos explica el engaño montado para que un cártel rival lo “levantara”. Y precisamente en eso del secuestro es donde radica la estrategia legal de los abogados de “El Mayo” para evitar que vaya a prisión.
Es un principio jurídico internacionalmente reconocido (aunque repetidamente violado por Estados Unidos) que nadie puede ser secuestrado y, mucho menos, para ser llevado a tribunales de otro país. Eso sería infringir la ley en el método de captura de un individuo, con el solo fin de que pueda comparecer ante un tribunal.
El gobierno estadounidense pretende erradicar por completo la narrativa de que “El Mayo” fue secuestrado en México por sus agencias.
Si pierde esa batalla, corre el riesgo de que le ocurra lo mismo que hace 34 años, cuando agentes de la DEA secuestraron en Guadalajara a Humberto Álvarez Machain.
A ese médico lo acusaban de complicidad en el asesinato del agente antidrogas Enrique “El Kiki” Camarena a manos de los narcotraficantes Miguel Ángel Félix Gallardo y Rafael Caro Quintero, pero su captura ilegal en México por agentes extranjeros llevó a su liberación por faltas al debido proceso.
La otra manera de que “El Mayo” Zambada pudiera evitarir a prisión es que se declare culpable, no vaya a juicio, se convierta en testigo protegido y suelte toda la sopa. Entonceslos señalamientos de gobernadores y exrectores, como ahora con los de Sinaloa, resultarán solamente un juego de niños.“El Mayo” le pondrá el dedo a peces mucho más gordos.

