Sobre la marcha del sábado pasado propongo estos puntos de referencia para un análisis:

  1. No hay mexicano alguno que no esté harto de la inseguridad y la violencia, de manera que manifestarse para exigir al gobierno que contenga esa plaga es una exigencia de adultos, jóvenes y hasta niños. Una demanda que el gobierno está obligado a escuchar y atender en todo momento.
  2. La mayoría está de acuerdo que las protestas deben ser pacíficas. ¿Cómo exigir el cese de la violencia con violencia? La irrupción en la marcha de grupos violentos, todos lo sabemos, pudo haber sido contratada por intereses opositores o por el propio partido en el gobierno. Ya lo dirán las investigaciones sobre los hechos.
  3. La manifestación convocó a más adultos y adultos mayores que a jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, es decir, la llamada Generación Z, etiqueta con la que se llamó a participar en diversas redes sociales.
  4. La convocatoria -según se documentó en análisis de contenidos digitales- se contaminó con intereses partidistas, de grupos políticos que se dicen ciudadanizados y de liderazgos empresariales, mediante una campaña no espontánea, es decir, pagada y organizada.
  5. En ese sentido no fue una manifestación de un desbordado hartazgo juvenil, como la que recientemente llevó al derrocamiento del régimen de Nepal. Pese a la provocación violenta de los grupos embozados que llevaron al choque con policías que protegían las vallas de seguridad desplegadas en torno al Palacio Nacional, no hubo, como se pretende hacer creer, represión alguna. Hubo una respuesta defensiva -en algunos casos excesiva y necesariamente sancionable- a la embestida contra los agentes policiacos. “El bloque negro”, como se le conoce, es más que un grupo organizado una táctica de protesta utilizada sobre todo por organizaciones anarquistas. Los servicios de inteligencia mexicanos tienen identificados a 18 grupos que la utilizan. Reventar es su propósito, sin importar ideologías o filiaciones. En ocasiones operan como mercenarios contratados por intereses específicos. Podrían haber sido contratados por la oposición o también por Morena.

Lo ocurrido el sábado pasado y lo que pueda ocurrir en la nueva marcha de este 20 de noviembre, indudablemente impactó e impactará en la aprobación del gobierno, quien en su momento se someterá a la revocación del mandato (si se completan los requisitos para realizar la consulta) porque así se lo exige la Constitución, no porque lo demande un grupo específico de manifestantes.

No se olvide que dicha consulta deberá llevarse a cabo en los tres meses posteriores al cumplimiento del tercer año de gobiernos, para lo cual el INE convocará a que la solicite al menos tres por ciento del padrón electoral (casi tres millones de firmas) y cuyo resultado será de aplicación obligatoria siempre y cuando vote por lo menos 40% del padrón, es decir, 39.7 millones de ciudadanos.

Por lo pronto, casi todas las encuestas aplicadas hasta la fecha en México le dan al gobierno de Sheinbaum una aprobación de entre 70 y 73%. Solamente “México Elige”, cercana a los intereses del PAN y otros grupos opositores habla de un desplome en la aprobación de la presidenta del ya de suyo bajo 58.4% a 53.4%. Y otra, la extranjera Morning Consult, consigna una caída a 41% en la aprobación presidencial y un aumento a 53% de la desaprobación. (rrodriguezangular@hotmail.com, @RaulRodriguezC , raulrodriguezcortes.com.mx )