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Facebook: Raúl Alejandro Rodríguez Martínez
*Las opiniones que se expresan en esta publicación son a título personal
Ha dado inicio la segunda administración de Trump y sus declaraciones, firmas de órdenes ejecutivas y acciones inmediatas no han dado tregua al mundo y específicamente a México, uno de sus dos países vecinos y su principal socio comercial. La realidad es que México ya se enfrentó al primer mandato de Trump entre 2016 y 2020 – con un balance positivo – pero el round 2 será en definitiva más complejo. En primer lugar, Trump arrasó no solo en la elección de 2024 sino también en el Poder Legislativo estadounidense, además de que el contexto geopolítico también juega a su favor.
Por si fuera poco, México llega al segundo round con mecanismos de defensa menos robustos. En todo caso, sería únicamente en el frente comercial en el que México se presenta al ring con más fortaleza: lleva dos años posicionado como el principal socio comercial de Estados Unidos, por encima de China, con casi un 16% del total que Estados Unidos importa del exterior. Por el contrario, las finanzas públicas poco ayudarían dado que las autoridades mexicanas también tendrán que estar enfocadas en reducir el enorme déficit fiscal que heredó Claudia Sheinbaum de su predecesor. Y el clima de negocios y la capacidad de alinearse y coordinarse entre los poderes económicos y políticos atraviesa por un escenario complejo. En ese sentido, Trump está en más posiblidades de ejecutar todo lo que no pudo hacer 9 años atrás.
Trump ha impulsado una serie de órdenes ejecutivas y acciones en estos días bajo el marco de su programa America First (América Primero, en español) que estaría enfocada en proteger a los trabajadores estadounidenses, trayendo todas las cadenas de suministro globales en otros países (prácticamente su mayoría de México) a Estados Unidos y buscando impulsar el empleo de los mismos estadounidenses en sus sectores productivos.
En contraste, el gobierno de México ha lanzado su mecanismo de defensa, el Plan México. A diferencia del America First, el Plan México no es necesariamente proteccionista y más bien lo que busca es cooperar con Estados Unidos y Canadá en volver competitivo al bloque económico. Inclusive, de manera paralela el gobierno mexicano ha venido implementando aranceles a algunas importaciones de origen asiático y ha endurecido su marco fiscal también hacia algunos bienes de la industria textil de dicha región, lo que podría mandar una señal a Trump de cooperación y no de confrontación. El Plan México pareciera un híbrido entre la sustitución de importaciones del México de los setentas y el fenómeno actual de la re-localización de cadenas de suministro (nearshoring, en inglés). En el papel es una buena señal y en definitiva está bien intencionado ¿pero es factible?
Desafortunadamente todo apunta más hacia que los alcances del Plan sean parciales. Para que pueda funcionar el Plan México en plenitud, el gobierno mexicano necesita tres palancas fundamentales: esquemas de incentivos fiscales (que ya fueron publicados, por cierto), gasto público en infraestructura y un marco jurídico y competitivo que brinde certeza a los privados para las participaciones conjuntas público-privadas. Y las tres palancas están limitadas al día de hoy. México está ante la retadora tarea de bajar casi a la mitad su déficit fiscal, por lo que si quisiera ejecutar los incentivos fiscales y ejecutar el gasto público requerido en toda la infraestructura, tendría que expandir más su deuda y deteriorar la perspectiva de riesgo crediticio en los próximos meses o, por el contrario, recortar los gastos en programas sociales que representarían riesgos a la continuidad del partido hegemónico en México. Las reformas constitucionales, sobre todo la judicial y, en menor medida, la eliminación de los organismos autónomos no han contribuido al sentir de la iniciativa privada.
¿Y entonces tienen sentido los aranceles de Trump y los intentos de ambos países por sustituir cada uno lo que importamos el uno del otro? Bajo todo lo que se describe párrafos atrás, no tiene ningún sentido. Ni Estados Unidos está en la mejor posición para sustituir mano de obra barata mexicana y volver competitivos los bienes y servicios que importa de su principal socio comercial, ni México está en la mejor posición para entregarle a Trump un escenario que coloque mejor a Estados Unidos frente a China. El arranque de febrero será clave. Por un lado, Trump dijo que en ese mes impondrá aranceles de 25% sobre todo lo que México le exporta a Estados Unidos. Por el otro, Claudia Sheinbaum presentará el Plan Nacional de Desarrollo, el cual tendrá mucho más detallado el Plan México. En principio, todas éstas narrativas y planes pareciera que solo consisten en llegar a la mesa de negociaciones con herramientas para enfocarse, más bien, en temas migratorios y de seguridad.

