Ciudad de México, 3 de octubre. Entre los temas que el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) abordó en su nuevo libro “Pueblo” destaca el retiro de la visa de su hijo Andrés Manuel López Beltrán por parte del Gobierno de Estado Unidos (EU), un acto que consideró “canallesco” y que, afirmó, contó con la anuencia del secretario de Estado, Marco Rubio.

“De ese tenor dogmático y canallesco fue la decisión que tomaron en el Departamento de Estado con el visto de Marco Rubio, secretario de esa dependencia de espionaje, que no de inteligencia ni de Estado, de quitarle la visa a mi hijo Andrés Manuel, sin ningún motivo o razón, pensando que con ello les haría el caldo gordo a sus aliados corruptos de la derecha mexicana para buscar afectar nuestra autoridad moral y política, y lo que más les irrita: tratar de borrar nuestros ideales”, aseveró.

El exmandatario también consideró la intervención de la Embajada y de las agencias de EU (CIA, DEA, FBI) para combatir el narcotráfico como un asunto de carácter político, porque “prefieren un gobierno autoritario, desordenado y corrupto que sea vulnerable y dócil ante su pretensión de dominar a México”.

“O tal vez influye el hecho de que, a ciertos políticos de aquí, de allá y acullá, los hermana la ideología conservadora y como se ha venido demostrando están empeñados en crear una asociación internacional derechista”, indicó.

En ese tenor de ideas, el exmandatario cuestionó que este tipo de acciones, la campaña contra México, la propaganda electoral antiinmigrantes o de supuesto combate al narcotráfico se desplieguen cada vez que hay elecciones en EU, engañando a la ciudadanía sobre el origen del problema que, aseveró, es la pérdida de valores, la insensibilidad y la prepotencia de la sociedad política de aquel país.
AMLO crítica caso Chihuahua e injerencia de la Embajada

En su nueva publicación, el político en retiro también criticó la participación de agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en Chihuahua, al que calificó como “ilegal” y el intervencionismo del Embajador estadounidense Ronald Johnson que se ha hecho más evidente durante la segunda administración del presidente Donald Trump.

“Ronald Johnson, luego que se descubrió la participación ilegal de la CIA en Chihuahua, contraria a una relación de respeto a nuestra soberanía y de buena vecindad, en tono desafiante, no diplomático ni mucho menos político, declaró, precisamente en Sinaloa, que el Gobierno que representa procedería de manera unilateral a presentar denuncias en tribunales de Estados Unidos contra presuntos lavadores de dinero o políticos corruptos mexicanos vinculados al narco”, dijo.

Además, en clara referencia al pasado como exmilitar y exagente de la CIA, señaló que el funcionario estadounidense actúa más como policía que como diplomático.

“Este embajador que, repito, no es diplomático ni tampoco político, que más bien actúa como un excitado y entrometido policía, debería ser más ecuánime y menos prepotente, buscar parecerse más a Josephus Daniels y menos al siniestro Henry Lane Wilson. En política exterior no se debe pontificar en territorio ajeno. Debe desaparecer esa mala costumbre de la política exterior de Estados Unidos de solo ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”, manifestó.

“Pobre Ricardo, ojalá rectifique”: AMLO
Para el expresidente López Obrador la ambición y la gente que rodea al empresario Ricardo Salinas Pliego sólo alimentan su sed de poder que, según advierte en su nuevo libro, lo atrapó en una dinámica de redes sociales, confrontación y búsqueda de influencia que podría terminar por hundirlo.

“Pobre Ricardo, ojalá y rectifique”, escribió López Obrador al referirse a quien, recordó, fue su amigo. El exmandatario incluso le recomendó cambiar de rumbo antes de que su estrategia termine llevándolo “a hundirse en el lodo, en la deshonra”.

López Obrador hizo un recuento de sus desencuentros con Salinas Pliego, desde la foto que le difundieron en pozos petroleros y las campañas de TV Azteca por la inseguridad, hasta el respaldo político que el empresario le dio en su momento a Santiago Creel.

También explicó que la relación cambió al llegar a la Presidencia y sostuvo que el distanciamiento responde a la falta de coincidencias políticas, pues para AMLO, cuando desaparecen los principios compartidos, las relaciones personales también pueden transformarse.

“En política suele pasar que, si no hay afinidad en principios o ideales, los amigos son de mentira y los enemigos o adversarios de verdad”, escribió.
El expresidente afirmó que la actitud asumida por el empresario en los últimos años no le sorprende del todo. Tras señalar que lo ve como un “caso de estudio”, atribuyó su comportamiento a la combinación de una “ambición enfermiza por lo material, con la necesidad de fama y poder, estimulada por los paleros que lo rodean y por el vicio adictivo de las redes sociales”.

López Obrador atribuyó la postura de Ricardo Salinas Pliego a su resistencia a pagar impuestos y relacionó el conflicto con la deuda fiscal que el empresario arrastra desde administraciones anteriores al recordar que se resistía a pagar 32 mil 132 millones de pesos en impuestos, aunque aclaró que ese adeudo no explica por sí solo su cambio de postura.

Efecto búmeran

A su juicio, el magnate entró en una dinámica alimentada por internet y las redes sociales, donde los mensajes de sus seguidores y bots le reforzaron la idea de que podía convertirse en una figura de oposición y alcanzar mayor influencia política.
López Obrador comparó esa aspiración con el perfil del presidente argentino Javier Milei, pero advirtió que el empresario se equivocó al intentar replicarlo en México, pues la sociedad mexicana no responde a ese tipo de discursos.

En ese sentido, cuestionó que se recurra a ataques a mujeres por su físico, se ofenda a personas por su preferencia sexual, se utilicen groserías de manera constante o se presuma la riqueza frente a quienes tienen menos recursos.
“No sé qué le pasó, pero en un abrir y cerrar de ojos este próspero empresario se convirtió en un Riqui Riquín, pero en versión chavo ruco, y lo perdimos”, escribió.

Asimismo, arremetió contra el entorno del magnate al asegurar que terminó contratando a “puro periodista mercenario” y rodeándose de colaboradores que le hacen creer que puede usar la red y sus televisoras para sostener campañas de desprestigio contra quien se atraviese en su camino hacia el poder. Sin embargo, advirtió que esa estrategia suele tener el efecto contrario.

El expresidente sostuvo que esa estrategia puede producir un efecto contrario al esperado. Según dijo, las campañas que anteriormente podían influir en la llamada opinión pública ahora pueden revertirse contra quienes las impulsan. “Todo ello ahora se revierte, tiene efecto de búmeran”, añadió.
Finalmente, al apelar a la relación que tuvieron en el pasado, le recomendó “en buena lid” rectificar, evitar la autocomplacencia y recordar “que es de sabios cambiar de opinión, que el verdadero poder es humildad”.