Claudia Sheinbaum logró pausar este lunes 3 de febrero los aranceles de 25% que Donald Trump le impuso a México el sábado primero de febrero pasado.

También obtuvo del presidente estadounidense el compromiso de encaminarse hacia la prohibición de la venta ilegal de armas de alto poder a los cárteles del narcotráfico y de sentarse en una mesa de diálogo al más alto nivel para encontrar soluciones que frenen la migración indocumentada y el trasiego de drogas, especialmente de fentanilo.

A cambio, la presidenta mexicana aceptó reforzar la militarización de la frontera con el envío inmediato de diez mil efectivos de la Guardia Nacional.

Esos son, objetivamente, los acuerdos alcanzados entre Sheinbaum y Trump luego de 45 minutos de conversación telefónica.

¿Qué no logró la mandataria mexicana? Una cancelación definitiva de los aranceles, por supuesto, y una disculpa o aclaración del insolente señalamiento hecho el sábado por la Casa Blanca de que el gobierno mexicano está aliado con los cárteles del narcotráfico. Si se refirieron a ese delicado asunto y el tono en el que lo hicieron, no fue hecho público ni por los mandatarios ni por sus vocerías.

Trump hizo la llamada a las ocho de la mañana del lunes tal y como acordaron la Casa Blanca y Palacio Nacional desde el pasado viernes 31 de enero en que la Presidencia de México gestionó la conversación telefónica.

La presidenta mexicana la describió así: “una buena conversación… con mucho respeto a nuestra relación y a nuestra soberanía”.

Y el presidente estadounidense la consideró como “una gran conversación con México” y de su interlocutora dijo: “la presidenta Sheinbaum es una maravillosa mujer, me cae muy bien”. Luego matizó muy al estilo Trump: “hemos tenido muy buenas relaciones, pero nosotros queremos frenar el fentanilo, así que me caiga bien o no alguien, debemos detener la entrada ilegal de migrantes y de drogas” si no “habrá penalizaciones”.

En lo inmediato, la pausa a los aranceles -que horas después se sabría también logró Canadá- es una fuerte señal de certidumbre para los mercados y abre un lapso quizás corto, pero suficiente, para negociaciones en las que impere la racionalidad, característica a destacar en el muy buen manejo que tuvo la presidenta Sheinbaum en lo que va de esta crisis.

Trump hizo un primer disparo para declarar lo que hasta el diario norteamericano especializado en finanzas “The Wall Street Journal” llamó “la guerra comercial más tonta del mundo” por el daño que se causa a si mismo Estados Unidos y el que asesta a sus socios regionales. Sheinbaum respondió con firmeza, antepuso el diálogo y ni siquiera mostró sus armas.

Eso sí, nos queda a deber la consecución de un desagravio por las acusaciones enderezadas por Washington al gobierno mexicano.

Inocultable es que tenemos un grave problema con el narcotráfico y que éste controla zonas de nuestro territorio y penetró estructuras de poder político, pero si desde el gobierno federal hay complicidad con la delincuencia organizada, como asegura Trump, que lo demuestre por las vías legales correspondientes y si no, que se disculpe. (rrodriguezangular@hotmail.com, @RaulRodriguezC , raulrodriguezcortes.com.mx )