Ernesto Madrid

En medio de dudas, tropezones, contradicciones y la defensa que ha realizado el presidente Andrés Manuel López Obrador por el caso Ayotzinapa a su investigador Alejandro Encinas, el caso sigue estancado y este viernes el mandatario lanzo otra hipótesis con el argumento de un boicot del proceso judicial contra los involucrados.

Ahora señaló que, una vez solicitadas las órdenes de aprehensión, personas “infiltradas” dentro de la Fiscalía buscaron “dinamitar el proceso ampliando la lista de los presuntos responsables”.

Pero en los entredichos López Obrador ha insistido en que hubo acciones que buscaban proteger al exprocurador General de la República, Jesús Murillo Karam, uno de los funcionarios que participó en la construcción de la verdad histórica sobre la desaparición de los estudiantes durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Lo cierto es que hasta ahora el ex titular de la PGR se encuentra delicado de salud por lo que su defensa está recabando los informes médicos correspondientes y necesarios para solicitar prisión domiciliaria ante su delicado estado de salud luego de que este jueves fue trasladado al Hospital de Especialidades “Dr. Belisario Domínguez” por lo que requiere monitoreo médico prácticamente las 24 horas, así como estar bajo tratamiento y vigilancia médica.

Aunque los enredos por su participación en el caso de los estudiantes de Ayotzinapa siguen haciéndose bolas en el gobierno federal y ahora el presidente defiende la actuación de la Fiscalía al sostener que, si no se procedía con las órdenes de aprehensión, los infiltrados iban a informar a los inculpados para que pudiesen escapar de la justicia.

“Hubo alguien que me dijo, es que si se hubiese esperado un mes hubiese sido impecable, si nos esperamos un mes no detenemos a nadie, como muchos (que están prófugos) porque ellos mismos se iban a encargar de informarles”, sostuvo.

“Todo el aparato que estaba y muchos infiltrados no se dieron cuenta o cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde de que se habían solicitado las órdenes de aprehensión de las personas que aparecían en el informe, cuando se enteran, aun cuando ellos llevaban los casos se negaron a firmar, hubo una rebelión, eso fue lo que sucedió y sin embargo se fue hacia adelante y en la desesperación, esa es mi hipótesis, quisieron dinamitar el proceso ampliando la lista de los presuntos responsables”, recalcó el presidente.

“De esa manera, si en vez de que fueran cinco o seis militares le agregaban 20 más, yo ya iba a decir, no párenle y si estaban 15 o 20 funcionarios acusados y le agregaban 10, lo mismo, entonces dijimos no, vamos a apegarnos al informe, a lo que está en el informe, sin que signifique que los que están incluyendo sean inocentes”, consideró en su defensa por Encinas.

Y como en dicho caso, también están los infiltrados detrás del rechazo a los mensajes de Whatsapp incluidos en el informe Ayontizapa de la Comisión de Verdad y Justicia (COVAJ).

“Entonces ahora el segundo paso de los infiltrados o sorprendidos o considerados no tomados en cuenta o estrictos defensores del debido proceso… ahora es, las pruebas no son sólidas, son fotografías de pantalla, se inventó, no, ya lo dije, Alejandro Encinas tiene todos los datos complementarios, por cada caso hay 10 pruebas”, aseguró, aunque en el fondo, no logran salir del enredo, las contradicciones y las falta de sustento de los 43 estudiantes