Está previsto que Trudeau llegue alrededor de las 14.40 (hora local) del lunes. Tras el aterrizaje del mandatario canadiense, Biden será recibido en el Palacio Nacional, la sede del Gobierno mexicano, para un encuentro a puerta cerrada programado a las cuatro y media de la tarde. Treinta minutos después, la cumbre inicia con una reunión bilateral entre Washington y México. Biden lleva al encuentro de los tres líderes norteamericanos un portafolio en el que se incluyen asuntos como el cambio climático, las cadenas globales de suministro y la inmigración. Será una conversación entre ambos Gobiernos de una hora y media de duración.

La lucha contra el tráfico de fentanilo, una droga que se ha cobrado la vida de más de 70.000 estadounidenses en 2022, será una de las prioridades para Biden. Cada día fallece una media de casi 200 personas por sobredosis de esta droga fabricada en México con precursores procedentes de todo el mundo ―y muy especialmente de China― y trasladada a Estados Unidos. El Gobierno de López Obrador sabe que tendrá que discutir sobre migración y seguridad, pero buscará poner sobre la mesa una mayor integración económica, concesiones para la emigración regular y superar viejas diferencias sobre el escenario político en el continente. La reunión bilateral llega apenas días después de que la Casa Blanca anunciara un acuerdo con México para aumentar el control de su frontera sur a cambio de ofrecer nuevas vías de inmigración legal para ciudadanos de Haití, Cuba y Nicaragua.

La decisión de Biden de engarzar su visita a la frontera con el viaje a México no es menor. “Sé muy bien que la migración está elevando la tensión en las comunidades fronterizas”, comentaba el presidente desde la Casa Blanca el jueves. El acuerdo anunciado esta semana amplía el programa existente desde el año pasado que permite que personas radicadas en Estados Unidos patrocinen a ciudadanos venezolanos para que entren en el país si se demuestra que cuentan con los medios o el apoyo local necesario para subsistir.

Ese programa, que ha permitido reducir en un 94% los cruces irregulares de venezolanos en territorio de la primera potencia, se extenderá también a nacionales de Haití, Cuba y Nicaragua. Hasta 30.000 ciudadanos de esos países cada mes podrán recibir autorización para entrar y trabajar durante dos años. Pero “si la petición es denegada o intentan cruzar ilegalmente, serán devueltos a México y no serán elegibles para este programa en el futuro”, ha asegurado Biden. México ha aceptado el retorno de hasta 30.000 personas al mes de estos cuatro países.