• En medio de las revelaciones sobre Amílcar Olán, la captura de “El Tanque” y las investigaciones sobre huachicol fiscal, Andy López Beltrán reapareció en primera fila durante los 15 años de Morena. La presidenta asegura que Ernestina Godoy le confirmó que la FGR no lo investiga; sobre Olán, la Fiscalía deberá aclarar si existe alguna indagatoria.
Ernesto Madrid
Hay escenas que explican mejor una época que cualquier discurso político.
Mientras crecen las preguntas sobre el entorno de Andrés Manuel López Beltrán, aparecen nuevas revelaciones sobre Amílcar Olán y es detenido Iván Cazarín Molina, “El Tanque”, señalado por autoridades estadounidenses como integrante de alto rango del CJNG, Andy reapareció en primera fila del Auditorio Nacional durante la celebración por los 15 años de Morena.
No fue una presencia discreta. Hubo saludos, respaldo y hasta el grito de “¡No estás solo!”.
La imagen adquiere otra dimensión por lo ocurrido horas antes. Claudia Sheinbaum dijo que preguntó personalmente a la fiscal general, Ernestina Godoy, si existía una investigación de la FGR contra Andy. La respuesta, aseguró, fue que no. Sobre Amílcar Olán, en cambio, la presidenta sostuvo que corresponde a la Fiscalía informar si existe una indagatoria.
Ahí aparece la primera contradicción. En septiembre, la propia Sheinbaum había dicho que “no hay nada que esconder” y que la Fiscalía investigaba a Olán dentro de la indagatoria relacionada con el contrabando de combustibles. Ahora corresponde a la FGR precisar qué investiga y qué no.
No es un matiz menor. Latinus reportó que la UIF habría detectado una cuenta de inversión de Olán en UBS Suiza por 72 millones de euros —unos mil 433 millones de pesos—, además de movimientos financieros, empresas, inmuebles y contratos. Se trata de información atribuida a una investigación periodística y no de una sentencia ni de una prueba judicial de responsabilidad penal.
A ello se suma la detención de “El Tanque”, las investigaciones estadounidenses sobre redes de combustible ilícito y las líneas periodísticas que han relacionado a Olán con su entorno empresarial y con los hijos del expresidente Andy y Bobby.
También aparece el nombre de Miguel Ángel Solano Ruiz, “El Capitán Sol”, dentro de las investigaciones ministeriales relacionadas con el buque Torm Agnes y el llamado huachicol fiscal. Son piezas distintas. Precisamente por eso merecen ser investigadas por separado y, llegado el caso, conectadas documentalmente por las autoridades. No corresponde al periodismo convertir coincidencias en sentencias ni sustituir a los fiscales. Pero tampoco corresponde ignorar las preguntas.
Hasta ahora no existe una sentencia que establezca responsabilidad penal de Andy López Beltrán en esos hechos. La propia presidenta sostiene que la FGR no lo investiga. El punto, entonces, es otro: ¿por qué, ante la acumulación de señalamientos, investigaciones periodísticas, operaciones financieras reportadas y detenciones relacionadas con el entorno del huachicol fiscal, no existe una explicación institucional más completa?
La escena política agrega otra capa. Mientras Morena celebraba sus 15 años, Alfonso Durazo defendía la alianza con PT y Partido Verde y Cuitláhuac García llamaba a abrir el movimiento a los “no puros” y colocar el proyecto por encima de los intereses personales. En primera fila estaba Andy.
Y no es un dato menor que el hijo del expresidente busque ahora una diputación federal por Tabasco rumbo a 2027. Su tío, Pío López Obrador, también se registró para competir por una diputación federal en Chiapas. Pío es, además, el personaje que apareció en los videos de 2020 recibiendo dinero en efectivo de David León, episodio que generó una investigación y que Andrés Manuel López Obrador defendió entonces como aportaciones para Morena.
Ninguno tiene hoy fuero por una candidatura. Pero ambos buscan llegar al Congreso. La ironía, entonces, no necesita ser explicada demasiado: mientras la presidenta exige pruebas cuando las acusaciones provienen de Estados Unidos, en México siguen abiertas preguntas sobre dinero, combustible, empresas, relaciones y personajes que han aparecido en distintas investigaciones.
No se trata de condenar a nadie. Para eso están los tribunales. Se trata de algo más sencillo: investigar, documentar y aclarar. Si no hay nada, que se demuestre. Si no existen vínculos, que se documenten. Si no hay responsabilidad, que se determine.
Porque el problema ya no es solamente saber si Andy está formalmente investigado. El problema es saber si las instituciones están dispuestas a despejar todas las dudas con la misma contundencia con la que Morena celebra sus quince años.
Y ahí queda la pregunta incómoda: ¿Dónde termina la protección política y dónde comienza realmente el Estado de derecho? Porque celebrar los 15 años de Morena es legítimo. Lo difícil de explicar es que, en una de las horas más incómodas para el movimiento, la primera fila parezca tener mejor memoria que las instituciones encargadas de investigar.
@JErnestoMadrid
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