• La inflación está dentro del rango de Banxico, pero jitomate, cebolla, limón, colegiaturas y transporte encarecen el gasto cotidiano. Banamex anticipa 3.9% al cierre de 2026, mientras Banxico mantiene la tasa en 6.50%.

Ernesto Madrid

Hay una diferencia importante entre decir que la inflación está bajo control y preguntar cuánto cuesta hoy llenar el carrito del supermercado.

En septiembre, la inflación general subió a 3.45% anual, desde 3.26% en agosto. México, ¿cómo vamos? mantiene su semáforo en verde porque el dato está dentro del rango de variabilidad de Banco de México, de 3% más/menos un punto porcentual. Pero el problema está en dónde están subiendo los precios.

La inflación subyacente, que permite observar mejor las presiones más persistentes y sobre la que actúa la política monetaria, bajó de 3.88% a 3.75%, su menor nivel desde marzo de 2025. Hasta aquí, la fotografía parece favorable.

Pero al quitar el filtro estadístico y mirar el mercado, aparece otra historia.

Las frutas y verduras aumentaron 8.78% anual. La cebolla se disparó 89.8%, el jitomate subió 26.7%, el limón 25.1% y la papa 33.1% anual. En un solo mes, el jitomate aumentó 30.2% y la cebolla 23%.

Es decir: el promedio nacional puede estar en 3.45%, pero nadie compra un promedio en el mercado. Compra jitomates, cebollas, tortillas, pollo, paga transporte, renta, colegiaturas y gas.

Y ahí aparecen otras presiones. Los servicios avanzaron 4.27% anual y la educación 5.84%. Las tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 7.79%, mientras energéticos y tarifas en conjunto lo hicieron 3.81%.

Bankaool advierte precisamente que el repunte del componente no subyacente, particularmente agropecuarios, mantiene retos para la política monetaria. Su escenario contempla que Banxico cierre 2026 con la tasa en 6.50%, condicionando cualquier movimiento a que la inflación subyacente continúe desacelerándose y no se intensifiquen los choques de oferta.

Banamex es todavía más claro sobre el riesgo hacia adelante: estima una trayectoria ascendente de la inflación general hasta 3.9% al cierre de 2026, impulsada por agropecuarios, gas LP y el componente estacional de educación.

Y aquí entra Banxico.

El banco central mantuvo en septiembre su tasa de referencia en 6.50%, después de los recortes realizados durante el año. La discusión ahora no es solamente si puede bajar nuevamente el costo del dinero, sino si hacerlo demasiado pronto podría complicar el combate contra una inflación que, aunque moderada en su componente subyacente, todavía tiene focos de presión.

Porque bajar tasas abarata el crédito, pero la política monetaria no puede producir jitomates, cebollas ni limones.

El dato de septiembre, por eso, tiene dos caras: la inflación general sigue dentro del rango de Banxico y la subyacente mejora; pero los productos que más pesan en la economía cotidiana de millones de familias están mostrando aumentos mucho mayores.

La pregunta a la económica real no es solamente si el 3.45% luce bien en una gráfica. Es otra: ¿Cuánto de ese 3.45% realmente siente una familia cuando llega al mercado, paga la escuela y llena el tanque?

@JErnestoMadrid
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