- El piloto neerlandés de Red Bull sumó su sexta victoria en la pista capitalina.
- Con solo 20 años, el italiano Kimi Antonelli finalizó tercero y batió el histórico récord de precocidad de Sebastian Vettel.
CIUDAD DE MÉXICO — La tarde en el Autódromo Hermanos Rodríguez ofreció una jornada de contrastes y registros históricos. Mientras Max Verstappen (Red Bull) refrendó su condición de amo absoluto del trazado mexicano al conquistar su sexto triunfo en el Gran Premio de la Ciudad de México, el italiano Kimi Antonelli acaparó los reflectores mundiales al cruzar la meta en el tercer lugar y coronarse matemáticamente campeón del mundo de la Fórmula 1.
A sus 20 años, 2 meses y 7 días, Antonelli superó la legendaria marca impuesta por Sebastian Vettel (23 años y 134 días), convirtiéndose formalmente en el monarca más joven en toda la historia de la máxima categoría.
El podio de la carrera lo completó el británico Lewis Hamilton, quien terminó en la segunda posición tras contener los embates del pelotón, aunque sin el ritmo suficiente para arrebatarle el liderato a un dominante Verstappen.
Roces internos y abandonos tempranos
El arranque de la prueba cumplió con las expectativas habituales del circuito mexicano. En la primera vuelta, la tensión estalló al interior del garaje de Ferrari cuando Charles Leclerc tocó y mandó fuera de la pista a su compañero Lewis Hamilton al llegar a la curva cuatro. Tras la investigación de los oficiales de pista de la FIA, el monegasco fue sancionado con cinco segundos de penalización.
Apenas cumplidas las dos primeras vueltas, el drama continuó con el abandono simultáneo de los dos monoplazas de Aston Martin, provocando la desazón de los aficionados presentes en el recinto.
Alarma por bandera roja
El momento más crítico de la competencia ocurrió en el giro 44, cuando la suspensión delantera izquierda del monoplaza de Valtteri Bottas colapsó en la aproximación a la curva 1. El finlandés impactó con fuerza contra las barreras tecpro, desatando la preocupación inmediata en las gradas.
El incidente forzó la detención de la carrera con bandera roja durante unos 40 minutos para permitir la remoción del auto y las reparaciones de seguridad en el muro. Tras el reinicio con partida detenida, Verstappen gestionó la rearrancada con autoridad y protegió el primer puesto hasta la bandera a cuadros, cerrando un Gran Premio que combinó el dominio del neerlandés con la consagración de una nueva era de la mano de Antonelli.

