Por Jesús Franco
Para muchos no es un secreto a voces las deficiencias que enfrenta la estructura del Gobierno del Estado de México que encabeza la maestra Delfina Gómez. Se prometió acabar con la corrupción y hay ejemplos de una corrupción sistematizada en la Secretaría de Educación, casos en la Oficialía Mayor que “nadie ha podido o querido resolver”.
También, en temas de seguridad aunque se presuma con bombo y platillo que hay avances, la realidad y lo que viven y sienten los mexiquenses es otra: de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 87.5% de los habitantes del Estado de México percibe que vive en una entidad corrupta. Esto posiciona a la entidad gobernada por Morena en el número siete en este rubro.
Datos de la misma encuesta revelan que de 2023 a 2025 la cifra de víctimas de corrupción creció estrepitosamente: pasó de 12 mil 31 personas a 17 mil 899.
Y a eso hay que agregarle una cifra que preocupa todavía más.
¿A eso viene, Presidenta? A ver un fallo colosal de un gobierno que prometió desterrar el pasado y enterrarlo en el patio de enfrente. Un millón 380 mil 754 manifestó haber experimentado un acto de corrupción. Incluso, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en el Estado de México ha externado que los principales casos de corrupción que enfrenta el sector empresarial mexiquense, curiosamente, se concentran en gobiernos municipales. Sobre todo en tŕamites relacionados con apertura y operación de negocios.
Estas cifras tiran y dejan en evidencia que la narrativa de un gobierno honesto y cercano a la gente es solo eso, mercadotecnia política. Porque el sentir de la población parece unísono. Calles en mal estado, hospitales ineficientes, inoperantes, con conflictos laborales e incapaces de brindar una atención médica integral. Ojo, no por el personal de salud, sino por la falta de insumos que muchas veces terminan en las cuentas bancarias de secretarios, directivos o de alguna campaña política. No son embestidas de la derecha mediática, sino datos cuantitativos del INEGI.
La situación del Estado de México es preocupante. Quienes aquí vivimos experimentamos a diario la tensa calma que se vive en el sur. También, los problemas que aquejan la zona norte que poco a poco pierde la batalla contra el crimen organizado. Y aunque exista un plan para el Oriente la delincuencia, inseguridad y falta de servicios públicos no deja de ser una noticia diaria.
Que venga Claudia Sheinbaum a Lerma, donde poco se ha hecho en el proyecto para sanear al Río Lerma; a Almoloya de Juárez, donde en días pasados hubo un enfrentamiento en la comunidad de Dilatada Sur; a Jocotitlán, donde cada vez se percibe más inseguridad, no cambia nada. Más de lo mismo. Reforzar el mensaje de la soberanía y la defensa de ésta en nombre del pueblo. Sería más soberano defender al pueblo de los embates de las extorsiones, secuestros y desapariciones.
Nota Mental:
Ojalá alguien le haga llegar a Sheinbaum una nota informativa sobre la crisis política que se vive en el municipio de El Oro. Sería prudente y decente hacerlo.

