Esta mañana el secretario de Seguridad, Omar García Hafuch y el fiscal general Alejandro Gertz Manero informaron sobre el caso del rancho Izaguirre del municipio de Teuchitlán, Jalisco que se trata de un centro de reclutamiento y adiestramiento del narco, que hasta ahora no hay indicios de que se hayan encontrado restos óseos ni actividad de hornos crematorios y que la custodia del predio de marras y la investigación de lo ahí ocurrido ya está en manos de la FGR.
El contenido del informe presentado ante la presidenta Sheinbaum fue elaborado con lo declarado por José Gregorio Lastra alias “El Lastra”, presunto responsable del reclutamiento forzado en Teuchitlán detenido el sábado pasado en la ciudad de México luego de estar reportado como desaparecido desde 2020 y por las 49 personas que han sido detenidos desde septiembre del año pasado luego de que la Guardia Nacional descubrió el rancho Izaguirre, aunque su existencia fue hecha pública el pasado 10 de marzo por el colectivo “Buscadores de desaparecidos de Jalisco.
Es innegable el drama de los desaparecidos en México (120 mil reconocidos por el Estado), el de la violencia criminal desatada por los cárteles del narcotráfico y su cauda de torturas y muerte a lo largo de los años, el de la colusión de autoridades y políticos y el que el gobierno mucho ha dejado hacer a los criminales con sus fallidas estrategias de los últimos regímenes.
Contra todo eso no hay defensa y pretenderla sería complicidad.
Sin embargo, hay un punto que no puede dejarse pasar: el uso del término campo de exterminio.
Acaso podría llegar a demostrarse que lo es, pero no con los indicios actuales. El término es excesivo, pernicioso y busca causar daño político desde la oposición. Ojalá y solo al partido en el poder, pero lo causa al país entero. Porque un campo de exterminio es una fábrica de muertes. Un campo de exterminio es un lugar donde se llevan a cabo ejecuciones sistemáticas y la eliminación de personas. Campos de exterminio fueron los construidos durante la Segunda Guerra Mundial por el régimen nazi para calcinar y gasear a millones de judíos y otros grupos perseguidos. Por lo que sabemos hasta hoy, el rancho Izaguirre no es el caso. Según lo dicho por los detenidos hubo homicidios de quienes se negaban a entrenar o intentaron escapar, pero ¿exterminio?
Quiero creer que el gobierno de Sheinbaum no pretende inventar una verdad. Si no procede con absoluta claridad y transparencia, nadie le va a creer, perderá toda credibilidad, Teuchitlán podría ser su Ayotzinapa. (rrodriguezangular@hotmail.com, @RaulRodriguezC , raulrodriguezcortes.com.mx )

