Trece años después de haber sido echado del poder por el voto ciudadano al perder la presidencia de la república, pasar de nueve a cuatro estados gobernados con sus siglas, cometer el error histórico de aliarse con el PRI en las más recientes elecciones y desbarrancar su representación en las cámaras de Senadores y de Diputados, al PAN parece haberle caído el veinte.

Su dirigencia nacional, encabezada por Jorge Romero Herrera, reveló que trabaja en un relanzamiento del partido de cara a su asamblea nacional del próximo 29 de noviembre que incluirá hasta un cambio de emblema, pero, sobre todo, reformas estatutarias que establecerán que sus candidatas y candidatos serán los mejor posicionados, lo más competitivos en la calle, aunque no estén afiliados al partido, es decir, aunque no tengan linaje o sangre azul.

Militar en el PAN para ser candidata o candidato a un cargo de representación popular es actualmente un requisito, lo que se contrapone con la idea que el líder blanquiazul explivó así:

“Está comprobado que lo que gana son las personas, no los partidos”.

El aserto tiene una buena dosis de verdad y es muy pragmático, pero deja en el vacío los principios, las definiciones ideológicas y programáticas y las políticas públicas que los partidos deben ofrecer como opciones de gobierno al elector.

Cierto es que los partidos deben acercarse más a la ciudadanía y hacer más eco de sus demandas, pero ese argumento de que sean ciudadanos sin partido ni definición política e ideológica los que representen al ciudadano, me parece una entelequia.

La ausencia de principios y objetivos de un partido lleva a alianzas antinaturales y perdedoras como la que hicieron el PAN y el PRI o como la que ahora dicen que pretende el tricolor con Movimiento Ciudadano, su última tablita de salvación.

Ciudadanos sin definición política para gobernar a los ciudadanos, fue una apuesta que fracaso con la llamada “marea rosa” que, ya entendió, busca registrarse como partido político.

A ver qué tanto logra el PAN con este relanzamiento, ya que aun carga con el fardo del desprestigio de muchos de sus militantes, incluido su dirigente nacional Jorge Romero Herrera, identificado como parte del llamado cártel inmobiliario de la CDMX.    (rrodriguezangular@hotmail.com, @RaulRodriguezC , raulrodriguezcortes.com.mx )