• Los videos de Latinus exhiben las amenazas y conflictos del contratista José Alfredo Hernández Casillas con Guadalupe Taddei, en medio de revelaciones sobre presuntos repartos de ganancias, cuentas bloqueadas y auditorías al INE. Mientras tanto, Andy López Beltrán recurre al discurso de su padre para descalificar las investigaciones.

Ernesto Madrid

Hay una frase que el obradorismo convirtió en escudo cada vez que una investigación periodística incomodaba al poder: “La calumnia, cuando no mancha, tizna”. Andrés Manuel López Obrador la utilizó para desacreditar reportajes sobre su gobierno y su familia.

Ahora su hijo, Andy López Beltrán, la recupera para defenderse de los señalamientos sobre sus relaciones empresariales con Amílcar Olán. También desempolvó aquello de “la mafia del poder” y la supuesta campaña de la “hampa del periodismo”. El repertorio es conocido; lo novedoso es que las preguntas ya no se contestan solamente con discursos.

En el caso de Guadalupe Taddei, las revelaciones de Latinus, presentadas por Carlos Loret de Mola, han elevado la gravedad del escándalo. Los nuevos videos muestran a José Alfredo Hernández Casillas, contratista del INE, relatando cómo habría advertido a la entonces presidenta del organismo que tenía declaraciones y grabaciones resguardadas en Europa, Estados Unidos y Canadá. “Me pasa algo a mí y te lleva a ti y a todo tu puto INE”, se escucha decir al empresario. También habla de desacuerdos, información confidencial y de las 62 plazas que, según su versión, fueron dadas de baja.

No son las primeras imágenes comprometedoras. En grabaciones anteriores, Hernández Casillas aparece frente a Taddei revisando cifras y hablando de porcentajes relacionados con contratos de credenciales para votar, autenticación y códigos QR. En una conversación menciona una posible distribución de recursos y calcula alrededor de 15 millones de dólares. Son cantidades y planteamientos expuestos por el contratista en las grabaciones; corresponde a las autoridades determinar si hubo pagos, beneficios indebidos o delitos.

Y mientras el discurso oficial intenta llevar la discusión al pasado, el presente acumula hechos que requieren explicación. La UIF informó el bloqueo de cuentas de 40 objetivos: 25 personas y 15 empresas relacionadas con proveedores electorales, además de presentar una denuncia ante la FGR. La Jornada reportó que entre los afectados estarían Taddei y Hernández Casillas. El INE, por su parte, solicitó a la Auditoría Superior de la Federación revisar sus contrataciones de 2016 a 2026, mientras la ASF anunció una fiscalización más amplia. El bloqueo de cuentas y las auditorías no son sentencias, pero tampoco son asuntos que puedan despacharse como simples rumores.

La ironía es que quienes hicieron de la revisión del pasado una herramienta para justificar el presente ahora recurren a la misma fórmula: señalar hacia atrás para no responder por lo que ocurre hoy. Si los contratos vienen de administraciones anteriores, que se investiguen; pero eso no explica los contratos actuales, las relaciones con proveedores ni las conversaciones que hoy salen a la luz. La corrupción no prescribe por cambio de gobierno ni se vuelve aceptable porque antes otros también la practicaran.

Andy López Beltrán puede denunciar una campaña y repetir que la calumnia tizna. Pero una grabación, un contrato, una transferencia o una conversación documentada no desaparecen porque alguien invoque a la mafia del poder. La obligación de investigar tampoco convierte automáticamente a los señalados en culpables; precisamente para eso existen las instituciones y el debido proceso.

Y aquí cabe una advertencia del pensamiento crítico: utilizar los datos únicamente para confirmar lo que uno ya decidió creer no es investigar, es fabricar una coartada. El problema de Taddei y de quienes hoy la defienden no se resuelve invocando a Peña Nieto, a Lorenzo Córdova o a la supuesta mafia del poder. Se resuelve explicando los contratos, los porcentajes, las relaciones y el dinero.

Porque gobernar no consiste en encontrar culpables en el pasado, sino en asumir responsabilidades en el presente. La calumnia puede tiznar; pero las grabaciones, los contratos y las auditorías no se borran con discursos. Y mirar hacia atrás no convierte en inocente a quien todavía no ha explicado lo que ocurre frente a sus ojos.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com