Muchos detestan su estilo y a muchos otros les cae bien.

Lo cierto es que el hoy senador con licencia (sí, oye bien, con licencia) Gerardo Fernández Noroña es un ave de tempestades, alguien que siempre está envuelto en escándalos o conflictos, o que parece anticiparlos, o que es en sí mismo como un presagio de dificultades.

El hasta hace unas semanas presidente de la mesa directiva del Senado de la República sorprendió el lunes 20 de octubre por la noche al adelantar que pediría licencia provisional a ese cuerpo legislativo para atender un encargo que daría a conocer al día siguiente, martes 21 de octubre, tal y como lo hizo.

Sorprendió porque lo hizo en una coyuntura en la que ha sido protagonista de polémicas varias con vuelos en primera clase, renta de jets privados, compra de una costosa casa de campo y un conato de pleito a golpes en plena tribuna legislativa.

Coyuntura en la que también está en entredicho el coordinador de los senadores de Morena y jefe de la Junta de Coordinación Política, Adán Augusto López por haber nombrado secretario de seguridad pública cuando gobernó en Tabasco a quien resulto ser el líder de un cártel delictivo; por no declarar todos sus bienes cuando fue secretario de Gobernación y por obtener millonarios ingresos privados siendo funcionario público.

Circunstancias éstas que son unas de muchas otras expresiones recientes de la feroz lucha por el poder que se libran al interior de Morena y que tanto daño le están causando a ese partido, a la 4T y a la presidenta Sheinbaum.

Fernández Noroña informó que su licencia temporal es por doce días y que el encargo (no dijo de quién o de quiénes) es visitar Palestina.

Por qué o para qué, tampoco lo dijo, aunque después su oficina distribuyó a los medios un oficio diplomático del ministerio de Relaciones Exteriores y Expatriados del Estado Palestina en el que lo invita a una visita oficial “en reconocimiento a su posición de principio y sincera solidaridad con el pueblo palestino durante este tiempo tan difícil” y para “fortalecer lazos políticos entre el Estado de Palestina y los Estados Unidos Mexicanos”.

La invitación está fechada 12 de junio de 2025, cuando Noroña aún era presidente de la mesa directiva del Senado, cargo que ocupa desde el pasado primero de septiembre Laura Itzel Castillo.

No deja de causar polémica, por decir lo menos, que Noroña atienda una invitación oficial a quien oficialmente presidía el Senado y ya no, y que de revete anuncie que el traslado no sería financiado con recursos públicos sino con un boleto pagado por Emiratos Árabes Unidos, contraviniendo el impedimento legal que tienen los legisladores de recibir ese tipo de “apoyos”.

Sin menoscabo de la condenable masacre contra la población de Gaza a manos del gobierno israelí que encabeza Benjamín Netanyahu, no veo que trascendental tarea vaya Noroña a desempeñar en los territorios ocupados, mientras que aquí lo que ha conseguido es romper el prudente y frágil equilibrio con el que México pretende llevar su relación con ambas naciones.

Lo que parece muy claro es que este asunto no deja de sonar como a respuesta desesperada de Noroña a un mensaje de la presidenta Sheinbaum: o te moderas y te alineas o te hacemos a un lado, mismo que, si es realmente perspicaz, Adán Augusto ya debió acusar de recibido, más ahora que hasta demacrado se le ve al no poder salir de su embrollo, saber que se le tiene armado un grueso expediente y que hasta 30 senadores de su bancada apoyan su relevo en el liderazgo del grupo senatorial mayoritario.  (rrodriguezangular@hotmail.com, @RaulRodriguezC , raulrodriguezcortes.com.mx )