Por Raúl Rodríguez Cortés
El miedo se ha apoderado de los migrantes sin papeles en Estados Unidos, mientras que el fanatismo supremacista se esparce por el vecino país y augura -por actitudes y lenguaje- ánimos de franco exterminio.
“Seguiremos eliminando a esta basura de nuestras calles”, palabras de la recién desempacada secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem al encabezar hoy una redada contra inmigrantes.
Ese es el tono del discurso y fíjense en la imagen: mujer determinada, de acción, vestida con jeans, botas todo terreno, gorra policiaca y chaleco antibalas con las siglas del ICE, el temido Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Y me llamó la atención un espléndido relato publicado el domingo en el diario español El País, firmado por Carmela Ríos, que da cuenta que el pasado 20 de enero, cuando Trump tomaba posesión en Washington de la presidencia de Estados Unidos, en algunos pueblos del norte de Kentucky repartían decenas de panfletos firmados por la organización supremacista blanca Ku Klux Klan hacían alabanza de la buena nueva de la deportación masiva anunciada por Trump.
En el panfleto, la imagen del Tío Sam ordenaba con dedo flamígero a una familia de migrantes que se largaran. “Leave now”, váyanse ahora, decía al pie de la imagen. Pero, peor aún, invitaba a la delación colectiva. El texto rezaba: “necesitamos tu ayuda: vigila y rastrea a todos los inmigrantes, denúncialos a todos”.
Para atemperar semejante ánimo provocado por la propaganda perturbadora del Ku Klux Klan, los alcaldes de esas localidades han presentado diversas denuncias e iniciado investigaciones, a lo que como siempre las esferas ultraconservadoras invocan la libertad de expresión.
El hecho es que Trump dio banderazo inmediato de salida a las deportaciones masivas. En el caso de México, se ha recibido del 20 al 26 de enero pasados a cuatro mil 94 personas en cuatro aviones civiles que han aterrizado en el AIFA.
Los encuentros que tanto las autoridades mexicanas como estadounidenses han tenido para coordinar estas deportaciones, se acordó -en primera instancia- que los deportados llegarían también a los aeropuertos de Monterrey y Guadalajara, pero según se supo de última hora, todo se concentrará en el AIFA en atención al esfuerzo logístico necesario para mandar a sus países de origen a los migrantes que no son mexicanos,
Entre tanto, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) informó de un aumento desmesurados de solicitudes de refugio a México por parte de migrantes de otros países que esperaban respuesta a su solicitud de asilo de Estados Unidos. (rrodriguezangular@hotmail.com, @RaulRodriguezC , raulrodriguezcortes.com.mx )

