El primer compromiso oficial internacional de la presidenta Claudia Sheinbaum parece haberle dejado buenos rendimientos.
Su presencia y participación en la Cumbre de jefes de Estado y de gobierno del G20 celebrada este fin de semana en Río de Janeiro, Brasil marca, de entrada, el regreso de nuestro país a la participación, al más alto nivel político, enlos foros internacionales, algo que AMLO dejó en manos de quienes fueron sus cancilleres: Marcelo Ebrard y Alicia Bárcena.
Ese regreso, sin sobre dimensionar la influencia real de México en el escenario internacional, por lo menos eleva una voz pacifista en momentos en que la guerra entre Ucrania y Rusia, con todos los intereses que la cruzan, igual de Estados Unidos y China que de Europa, Irán o las Coreas, se acerca peligrosamente al enfrentamiento nuclear.
México llevó a Río la propuesta de utilizar el uno por ciento del gasto mundial en armamento para emprender un gran programa global de reforestación, sembrar vida, no muerte, potenciar así las acciones contra el cambio climático y de paso generar empleos.
No faltan ni faltarán los que se burlan de lo que muchos consideran una utopía. Aun así, por lo menos se elevó una voz clamando en el desierto.
El encuentro en Río de Janeiro fue bien aprovechado para establecer contactos personales con los líderes de las potencias.
La presidenta de México tuvo contacto con los líderes de sus dos aliados estratégicos y regionales de América del Norte. Primero con el estadounidense Joe Biden y después con el canadiense Justin Trudeau.
Éste último no dejó ex expresarle preocupación por la reforma judicial y sus posibles efectos en el T-MEC. Sheinbaum le explicó sus alcances y garantizó seguridad jurídica.
A Biden le pidió más información sobre la captura o secuestro del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada, tema respecto al cual el estadounidense se mostró receptivo según lo dicho por la propia presidenta de México.
Pero Sheinbaum también intercambio saludos y puntos de vista con el líder chino Xi Jiping, justo cuando el gigante asiático amplía sus inversiones en México para producir autos y otras manufacturas, lo que se ha convertido en pretexto ideal del presidente electo estadounidense Donald Trump para amenazar a nuestro país con más aranceles, en su guerra comercial por impedir la supremacía china.
El equipo del canciller Juan Ramón de la Fuente trabajó muy bien y no descuidó, por supuesto, el frente latinoamericano y en un encuentro multilateral, Sheinbaum se reunió con el anfitrión brasileño Luis Inacio Lula da Silva, el chileno Gabriel Boric y el colombiano Gustavo Petro.
Con el fanático libertario Javier Milei, de Argentina, ahora sí que ni se pelaron. Ni una ni el otro.
Y finalmente el toque elegante -sin menoscabo de la importancia geopolítica y estratégica de Francia- lo puso su presidente Emanuel Macron, al saludar de beso en la mano a la mexicana, única jefa de Estado mujer participante en la Cumbre.
¡Qué elegancia la de Francia!

