El Gobierno de Estados Unidos ha anunciado la retirada de Cuba de su lista de Estados patrocinadores del terrorismo este martes, donde la primera Administración de Donald Trump había incluido al país caribeño durante su mandato. La medida, según ha declarado un alto cargo del Gobierno de Joe Biden que ha hablado bajo la condición del anonimato, se adopta como respaldo al diálogo que desarrolla el Gobierno de la isla con el Vaticano para la liberación de presos políticos. Pero el regreso de Trump a la Casa Blanca la próxima semana podría cancelar el paso.
“Es un paso dado en el interés nacional de Estados Unidos, pero también con el entendimiento de que facilitará el importante diálogo que la Iglesia católica desarrolla con respecto a los defensores de los derechos humanos en Cuba”, ha apuntado el alto cargo para defender la medida. Sobre la posibilidad de que la Administración entrante decida cancelarla, destacó que “el que la gente en Cuba no esté detenida injustamente” es “un asunto de gran importancia para Estados Unidos, que cuenta con amplio apoyo de los dos partidos y, desde luego, de las dos Administraciones”.
El candidato que ha propuesto Trump al frente de su política exterior, el senador Marco Rubio, ha sido siempre un firme defensor de sanciones contra Cuba. Este hijo de exiliados cubanos que emigraron a Estados Unidos antes de la llegada al poder de Fidel Castro en la isla tiene previsto comparecer este miércoles ante el Comité de Relaciones Exteriores para su audiencia de confirmación.
“La Administración entrante ciertamente tendrá la oportunidad de revisar la posición”, ha admitido. Pero trabajarán con la misma información con la que cuenta la Administración actual, que arroja que “no hay pruebas creíbles en este momento de que Cuba esté apoyando el terrorismo internacional”, ni lo ha hecho en los últimos seis meses, el requisito que contempla la legislación nacional para permitir la retirada de un país de la lista negra.

