Por Jacob López Lozada.

Con la instalación de la Oficina del Calor Extremo en Monterrey, se prevé poder ayudar a la ciudad con recursos, alianzas estratégicas y expertos en materia de reducción en el cambio climático con el fin de cuidar el medio ambiente y brindar a la población un mejor futuro.

El pasado 26 de abril el alcalde de Monterrey, Luis Donaldo Colosio, como parte del acuerdo verde por Monterrey, instauró de forma oficial la Oficina del Calor Extremo en Monterrey. Con esto, la capital de Nuevo León se convirtió en la primera ciudad de México en tener una oficina de este tipo, uniéndose a ciudades como Santiago de  Chile, Miami, Atenas y Freetown.

“Este proyecto fue resultado de la participación en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2021 (COP26) llevada a cabo en Glasgow, Escocia y ya se está llevando a cabo un estudio sobre calor extremo  en el que la ciudad de Monterrey está participando, así como la aplicación de monitoreo de las olas de calor”, explicó el presidente municipal.

Ante la problemática del calor extremo que se vive en la región del noreste del país, Laura Ballesteros Mancilla, secretaria de Desarrollo Urbano Sostenible, destacó que el efecto climático (del calor extremo) es el que causa más muertes a nivel mundial afectando, principalmente, a niños, adultos mayores y personas con “capacidades socioeconómicas limitadas”.

“La cantidad de personas expuestas al calor extremo aumenta a medida que nuestras ciudades se urbanizan”, resaltó Ballesteros Mancilla.

Además, señaló que este proyecto no tendrá repercusiones económicas en los regiomontanos dado que se recibirán 50 mil dólares anuales de financiamiento internacional por parte del Atlantic Council y del Adrienne Arsht–Rockefeller Foundation Resilience Center. Dicha fundación, además de aportar recursos, apoyará con experiencia que ayude a la creación y aplicación de estrategias que ayuden reducir los efectos de las olas de calor.

Adrienne Arsht, vicepresidenta ejecutiva y fundadora del Atlantic Council, aplaudió la iniciativa del gobierno de Monterrey de abordar la problemática de calor extremo y destacó que “con acciones como esta se convierten en un modelo a seguir a nivel mundial”.

“Monterrey ha dado un paso importante para para enfrentar las amenazas de un mundo cada vez más caliente y brindar seguridad y prosperidad a todos”, comentó Arscht.

En tanto, Kathy Baughman, vicepresidenta y directora del Adrienne Arsht–Rockefeller Foundation Resilience Center, hizo hincapié sobre el riesgo e impacto que las olas de calor pueden tener no solo en las comunidades, sino también en la infraestructura urbana de los países e hizo un llamado enérgico a implementación de medidas que reduzcan este fenómeno.

Para Mauricio Rodas, Lead for City Champions for Heat Action, Monterrey podría convertirse en una ciudad referente de la lucha contra el calor extremo a partir de la promoción de conocimiento y experiencias exitosas, del desarrollo de mecanismos de evaluación y, de la construcción de alianzas para enfrentar los riesgos del calor extremo.