Cárdenas: el hombre que abrió la puerta a la transición democrática

Cárdenas: el hombre que abrió la puerta a la transición democrática

Una gran parte de la historia política del país ha sido contada a través de lo realizado por los presidentes de la república en sus períodos de gobierno. Muy pocas figuras son las que han propiciado cambios profundos en el sistema sin haberse sentado en la silla del águila. Y poquísimos quienes lo han hecho de manera tan significativa como el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fallecido anoche a los 92 años.

El alcance del cambio que propició trasciende el de los cargos públicos que ocupó a lo largo de su vida. Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano fue punto de inflexión entre el México de partido hegemónico y el México de la competencia electoral y la alternancia en el poder.

Hijo del general y expresidente Lázaro Cárdenas del Río, Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano parecía destinado a recorrer una trayectoria clásica dentro del PRI hegemónico. Al menos esa fue la impresión que me dejó la primera vez que lo entrevisté a finales de 1980 como gobernador de Michoacán.

Había sido senador y, tras su gestión en Morelia, fue subsecretario de Agricultura. Durante veinticinco años de militancia priista, fue parte del régimen surgido de la revolución mexicana del que su padre fue figura central.

El ingeniero Cárdenas no era un opositor externo ni extremo, sino un miembro de las élites surgidas tras la revolución. Precisamente por eso su ruptura con el estatus quo tuvo un efecto sísmico.

A mediados de los años ochenta, el gobierno de Miguel de la Madrid impulsó un giro económico liberal que muchos cuadros históricos del PRI consideraron una desviación del nacionalismo revolucionario que sustentaba sus principios.

Cárdenas, junto con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, encabezó entonces la llamada Corriente Democrática del PRI y así, lo que comenzó como una disputa interna en el contexto de la sucesión presidencial, pronto se convirtió en una rebelión contra la forma en que el presidencialismo decidía candidaturas y sucesores.

La elección presidencial de 1988 constituyó el momento central de la trayectoria de Cárdenas. Su candidatura, respaldada por una amplia coalición de fuerzas de izquierda y grupos disidentes del PRI, dio cauce a un descontento social que el régimen decidió subestimar. El episodio del sistema que “cayó” y “calló” durante el conteo de votos, fue y no deja de serlo uno de los hechos más controversiales de la historia política mexicana.

Más allá del debate sobre quién ganó realmente aquella elección, los efectos políticos de esos acontecimientos resultaron impactantes e irreversibles. Cárdenas logró algo que parecía imposible: demostrar que el PRI podía ser desafiado electoralmente a escala nacional, pues hasta entonces la oposición participaba, pero difícilmente se concebía como una alternativa real de poder. Después de la elección de 1988, esa percepción cambió para siempre.

Una segunda gran contribución de Cuauhtémioc Cárdenes fue institucional. En 1989 encabezó la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que durante décadas sería la principal fuerza de izquierda del país.

El PRD no sólo articuló corrientes ideológicas diversas, también se convirtió en una escuela política de la que surgirían numerosos liderazgos nacionales, entre ellos el de Andrés Manuel López Obrador.

Su victoria en 1997 con las siglas de ese partido como primer jefe de gobierno electo del entonces Distrito Federal, tuvo igualmente un valor histórico. El triunfo demostró que la oposición podía gobernar el principal centro político y económico del país. La capital se transformó en un laboratorio de alternancia y pluralismo que anticipó la derrota presidencial del PRI en el año 2000.

Paradójicamente, conforme avanzó la democratización, la influencia electoral de Cárdenas comenzó a disminuir. Perdió las elecciones presidenciales de 1994 y 2000, y su liderazgo fue cediendo espacio a nuevas generaciones. La izquierda mexicana se desplazó gradualmente desde el cardenismo hacia el lopezobradorismo. En términos de movilización popular y construcción de mayorías, López Obrador terminó ocupando el espacio que alguna vez perteneció a Cárdenas.

Sin embargo, medir su relevancia únicamente por victorias electorales sería un error. La verdadera importancia histórica de Cuauhtémoc Cárdenas radica en haber contribuido a desmontar el monopolio político que dominó México durante gran parte del siglo XX. Fue un reformador más que un caudillo; un constructor de instituciones más que un conquistador del poder.

Sus críticos señalan limitaciones reales: nunca logró convertir el enorme capital político de 1988 en una mayoría nacional duradera; su estilo sobrio contrastaba con los liderazgos más carismáticos que vendrían después; tampoco consiguió mantener unificada a la izquierda.

Pero incluso esas limitaciones ayudan a comprender su papel histórico: Cárdenas fue el puente entre dos épocas, no necesariamente el líder destinado a dominar la segunda de ellas. Aún así, su congruencia -según me percaté al entrevistarlo en 2010 cuando publicó el libro “Sobre mis pasos”- lo llevó cuatro años después a renunciar al PRD por las desviaciones que detectó en el proyecto del partido que fundó. Y once años más adelante, en 2021, a marcar distancia con Morena y AMLO, al advertir -junto con otros adversarios del actual régimen- el peligro de una regresión autoritaria.

El legado del ingeniero Cárdenas sigue siendo visible: la autonomía electoral (severamente cuestionada en los días que corren), la competitividad en los comicios, la alternancia en el poder y la legitimidad de la oposición como opción de gobierno, procesos todos que pueden entenderse sin su participación.

Si el México contemporáneo acepta como algo normal que un partido pierda una elección y otro la gane, es en parte porque Cuauhtémoc Cárdenas ayudó a romper la idea de que el poder pertenecía de forma permanente a una sola fuerza política.

En ese sentido, su mayor triunfo no fue una elección. Fue el de haber cambiado las reglas no escritas de la política mexicana. Hay políticos que gobiernan una época y otros que la inauguran. Cárdenas pertenece a la segunda categoría.

rrodriguezangular@hotmail.com

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