Cuando decimos que un proyecto nace en un escritorio nos podríamos imaginar ciertos límites para quien prefiere la tranquilidad en el silencio de sus ideas a la agitación de las opiniones que llegan en voces distintas a la suya. En los talleres, esas voces distintas de maestros y aprendices transformaban las ideas en las obras que con prestigio, reflejaban el sello particular del estudio y distinguían las experiencias y saberes de sus miembros.

La iniciativa de Ley de la Universidad Autónoma del Estado de México es un proyecto con un diseño y manufactura que en sus procesos de consulta e integración encontró virtudes destacadas, genuinas y más cercanas a la manufactura de un taller que a un producto, a veces ordinario, que habitualmente se desarrolla en la cotidianeidad de un gabinete. Estas manufacturas universitarias nos revelan procesos de deliberación continua, de ideas de naturaleza diversa como las personas que la integran y que constituyen la fortaleza de su autonomía.

El taller se sostiene no por su nombre o prestigio sino por el esfuerzo y el espíritu de sus maestros y aprendices que incansablemente lo fortalecen y engrandecen.

Hoy, los mexiquenses vivimos una época excepcional que no lo es por simples inercias del paso del tiempo. La Universidad Autónoma del Estado de México continúa asumiendo con deber y responsabilidad el protagonismo que desde hace casi ya 200 años aporta a las transformaciones de la vida institucional estatal y la consolidación de una entidad diversa, compleja y vibrante.

En tiempos de una revalorización de los mecanismos de participación en el ejercicio de la democracia nacional, se destacan y distinguen las posibilidades que otorgan las habilidades que son propias de quienes conocen, practican y defienden el oficio universitario. La universidad forma pero es en la transformación donde sostiene su espíritu crítico, democrático e incluyente.

Es en el diálogo, la consulta y la participación de todos sus miembros donde se re encuentra la mística de aquello que al mismo tiempo forja identidad y otorga pertenencia: el notable orgullo universitario que distingue a su comunidad.

La confianza institucional es uno de los más valiosos activos que la comunidad universitaria aporta al Estado de México, a su grandeza y a su historia que, día con día se escribe con el hacer dinámico e ilustre tanto de quienes somos, a veces, maestros pero siempre seremos aprendices.