Ernesto Madrid
El caso de Debanhi Escobar no es un tema aislado, en México, el 85% de niñas y adolescentes son víctimas de la trata de personas, 20 mil mujeres están desaparecidas, en 2021 cada día fueron asesinadas 10 víctimas del machismo como un factor de impunidad y miles más sufren a diario delitos cometidos por sus parejas sentimentales, como violación a la intimidad sexual e indiferencia y falta de capacitación del poder judicial.
Lo cierto es que en el país las mujeres se enfrentan al menos a tres realidades: la de las organizaciones de la trata de personas, manchadas por la sangre del crimen organizado, de ex funcionarios, políticos e incluso empresarios que encabezan estos grupos delictivos y que rompen con los sueños, ilusiones y esperanzas de niñas, niños y adolescentes.
La segunda, la realidad que enfrentan en sus hogares, con sus maridos, sus amantes, sus parejas, o en el mismo seno familiar en donde son sometidas a maltratos físicos, morales, sentimentales y emocionales que llegan a desembocar en feminicidio e impunidad.
Y la que viven con la impartición de justicia, en donde no hay equidad de género, porque jueces, magistrados, ministerios públicos y policías, están envueltos en corrupción y esconden los hechos con impunidad, con resoluciones imparciales y no existe la capacitación suficiente en los ámbitos jurídicos para enfrentar el problema de la trata de personas y el feminicidio.
Detrás de estas realidades se esconde la idiosincrasia del machismo que aún prevalece en la sociedad mexicana.
A esto hay que sumarle que sólo 25 estados han homologado la Ley de Trata de Personas que fue aprobada desde el 2012 y en 22 se mantiene la alerta de género.
De acuerdo al Monitor de Seguridad dado a conocer por la Coparmex y que va en línea con las últimas cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), cada día desaparecen siete mujeres y violan a dos cada hora. La cifra negra de delitos por hostigamiento, acoso y abuso sexual es del 99.9% mientras que para casos de violación asciende el 97.3%, dicho de otra forma uno de cada 100 casos de acoso sexual se denuncia y sólo 3 de cada 100 violaciones son denunciadas, por lo que no hay una cultura de la denuncia.
Revelan también que la trata de personas subió 35.2%, la violación se incrementó un 10.7% y la violencia de género 3.9%, sólo que el caso de Debanhi, fue el factor que abrió la herida de las mujeres violentadas por la que muchas han levantado la voz.
A todo esto hay que agregar que hoteles y moteles, como podría ser el caso del “Nueva Castilla”, en cuya cisterna apareció el cuerpo de la adolescente de 18 años, se utilizan como refugios para la trata de personas y feminicidios por lo que el inmueble en mención, no escapa a esta realidad aunado a que la resolución del caso está envuelta en controversias, corrupción, falta de capacitación e inconsistencias por parte de las por autoridades.
Por esto y más, el caso de Debanhi puede estar relacionado con la trata de personas, ya que de acuerdo a videos difundidos en medios de comunicación, la adolescente de 18 años, entro al motel y ahí desapareció y apareció muerta 13 días después bajo la presunción de que pudo ser violentada sexualmente.
Hay que recordar que alrededor de cuatro millones de personas son víctimas de la trata cada año, la mayor parte de ellas son niñas, niños y adolescentes. Según la Organización Internacional del Trabajo, el negocio de la trata de personas mueve más de 32 mil millones de dólares por año en el mundo.
Ante esto, el gobierno federal en la Cuarta Transformación mantiene su indiferencia e incluso no ha dado muestras de preocupación por lo feminicidios y la trata de personas que, como se ve en las cifras, estos ilícitos se han incrementado durante la presente administración, de hecho el caso de Debanhi, no ha sido tratado con la rigidez que se requiere parte de las autoridades de Nuevo León y ha provocado manifestaciones en diversas partes del país.

