¿Entrega buenas cuentas AMLO?

Sí en algunos rubros, no en otros, inverificables en variosmás. Podrían señalarse como buenas cuentas la reducción de la pobreza, así como el aumento del gasto social, el empleo y el salario mínimo, aunque contrastando con lo ofrecido hace seis años y por supuesto con crisis imposibles de pronosticar como la pandemia, la economía creció estos seis años en promedio solamente uno por ciento. A ello debe sumarse el detonar el desarrollo del sureste del país con obra pública como el Corredor Interoceánico y el Tren Maya. Las malas cuentas están en la inseguridad y la violencia, e inocultablemente en la atención a la salud, sector en el que se fueron tomando decisiones equivocadas que ahora trata de paliar con el programa IMSS Bienestar. Y un tema emblemático, el de acabar con la corrupción, permanece en la zona de lo inverificable, puesto que no se señaló una fuente que avale la afirmación de que la erradicación de ese cáncer permitió ahorros de hasta un millón de millones de pesos y de otras muchas más. Por lo demás, AMLO finalmente entrega un país que ha iniciado con reformas constitucionales realizadas y por realizar el ofrecido cambio de régimen, el que sustituye al modelo neoliberal construido durante las pasadas tres décadas.

¿Qué fue lo positivo del informe?

Para los millones que con su voto instruyeron la continuación de la 4T, la reafirmación de su arraigo popular y la fuerza política de Morena y aliados, en un informe-mitin (nueva modalidad) que no por primera vez llenó el Zócalo, sino que lo hizo con una especie de manifestantes cómodamente instalados, eso sí por primera vez, en la sillería desplegada en la Plaza de la Constitución.

¿Qué hizo falta en el informe?

Más autocrítica, menos autocomplacencia. Señales de reconciliación, empatía y diálogo con quienes han optado por el choque con la 4T por las reformas constitucionales en curso, sobre todo la relacionada con el Poder Judicial Federal.