• Los vínculos políticos, la circulación de funcionarios entre Pemex e Infonavit y la permanencia de operadores en áreas estratégicas ponen bajo la lupa una pregunta central: ¿quién controla realmente los contratos de la petrolera?
Ernesto Madrid
En Pemex cambian los funcionarios, pero el negocio sigue siendo una fuente de recursos que alimenta una red de opacidad. La llegada de nuevos cuadros de la 4T no necesariamente desplaza a los operadores ni modifica las redes de proveeduría que han encontrado en la petrolera una fuente permanente de contratos millonarios. El regreso de Corporativo Kosmos, propiedad de Jack Landsmanas, a los servicios de alimentación y otras áreas de contratación vuelve a poner esa estructura bajo los reflectores.
Las cifras dimensionan su permanencia. Entre 2005 y 2019, empresas del grupo acumularon 1,077 contratos por más de 10 mil 356 millones de pesos. Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el monto habría rondado los 28 mil millones de pesos en contratos federales y estatales; con Claudia Sheinbaum, la cifra citada por Claudio Ochoa en El Universal se ubica en aproximadamente 4 mil millones de pesos. Kosmos ha sobrevivido a gobiernos de distintos partidos y a las controversias que han acompañado su expansión.
La trayectoria de Luz Elena González Escobar, actual secretaria de Energía está estrechamente ligada a la de Claudia Sheinbaum. Su relación profesional se remonta a la etapa en que Sheinbaum encabezó la Secretaría del Medio Ambiente capitalina, donde González estuvo al frente de la Dirección Ejecutiva de Integración de Políticas. Años después, ya como jefa de Gobierno, Sheinbaum la incorporó a su círculo de mayor confianza y responsabilidad al nombrarla secretaria de Administración y Finanzas, puesto que ocupó de 2018 a 2024.
En esa etapa coincidió con Juan Carlos Carpio Fragoso, entonces director general de Administración Financiera de la misma dependencia, con quien mantuvo una estrecha relación profesional y política. Carpio llegó a ser considerado uno de los operadores financieros de mayor confianza de González. Hoy dirige Pemex, una trayectoria que coloca en el centro la red de relaciones construida durante el gobierno capitalino.
Fuentes cercanas a Morena atribuyen a González influencia en la llegada de Carpio a Pemex y lo describen como un hombre de su confianza, cuya posición le permitiría mantener influencia sobre la petrolera junto con la presidenta. González, además, es considerada una de las cartas políticas de Sheinbaum rumbo a 2030. Esta relación cobra relevancia por el peso presupuestal y contractual de Pemex. Y ahora que Kosmos permanece en el radar de la empresa, la pregunta es inevitable: ¿quién dio el visto bueno para continuar y bajo qué intereses?
La estructura administrativa también plantea interrogantes. Marcela Villegas Silva, cercana a Sheinbaum, encabeza la Dirección Corporativa de Administración y Servicios (DCAS), una de las áreas estratégicas en las contrataciones de Pemex. Jimena Alvarado Cruz, vinculada a los equipos de Marcos Herrería y Octavio Romero, pasó de la Subdirección de Comunicación y Mercadotecnia de la petrolera a la Subdirección General de Comunicación del Infonavit y posteriormente regresó a Pemex, donde se mantiene en el entorno de Villegas. La administración anterior acumuló señalamientos de opacidad, contratos sin procedimientos competitivos y nepotismo; fuentes internas sostienen que algunas de esas prácticas persisten con el nuevo equipo.
En reportes internos figuran Lucy Lozano Rodríguez, Javier Núñez, Anuar Conde Hernández, Darío y Gisel Juárez, Miguel Ángel Hernández Sandoval y Neyra Castillo como presuntos operadores vinculados con Alvarado. Las fuentes plantean revisar su participación en las áreas de abastecimiento, los trámites y las relaciones con proveedores, a fin de determinar de qué manera intervienen en las decisiones de la cadena de contratación.
La ruta empresarial tampoco se limita a La Cosmopolitana y Productos Serel. La información recibida señala la participación de Abastos y Distribuciones Institucionales (ADI), Fármacos Darovi y Kol Tov en distintos segmentos de proveeduría. Seguir esas razones sociales permitiría reconstruir cómo se distribuyen los contratos y determinar si existe competencia efectiva entre proveedores.
El antecedente de Segalmex refuerza la pregunta. Bernardo Fernández Sánchez, exdirectivo relacionado con Kosmos, se incorporó a esa estructura y posteriormente se reportaron contrataciones de Productos Serel. La relación entre proveedores y dependencias públicas, por tanto, no comenzó con Sheinbaum ni terminó con López Obrador. Es una herencia del modelo que la propia 4T denominó neoliberalismo, cuyas redes de contratación y relaciones con el poder han sobrevivido a los cambios de gobierno.
Pemex vuelve a exhibir el mismo problema de fondo: el cambio de funcionarios no garantiza el cambio de prácticas. Los contratos atraviesan sexenios, los proveedores reaparecen y los operadores encuentran nuevas posiciones desde las cuales mantener influencia. La petrolera sigue siendo una empresa estratégica para el país, pero también una estructura donde el control de las compras significa poder y dinero.
@JErnestoMadrid
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