El emblemático inmueble de Zihuatanejo, símbolo de los excesos y la corrupción policiaca de los años setenta y ochenta, albergará instalaciones de educación superior pública.
Por Redacción
Ciudad de México — El inmueble conocido como “El Partenón”, la ostentosa residencia edificada a finales de la década de los setenta en Zihuatanejo, Guerrero, por el entonces jefe del Departamento de Policía y Tránsito del Distrito Federal, Arturo “El Negro” Durazo Moreno, será rehabilitado y transformado en una sede universitaria pública, anunció la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la titular del Ejecutivo federal confirmó que el predio —históricamente asociado con el abuso de poder, el desvío de recursos y los excesos durante el sexenio de José López Portillo— será reconfigurado para integrarse a la red de infraestructura educativa y cultural del país, orientándolo al servicio de la juventud de la región de la Costa Grande de Guerrero.
De símbolo del dispendio a espacio educativo
La mandataria federal destacó la carga simbólica de la decisión, enfatizando que los bienes confiscados o recuperados por el Estado que provengan de actos de corrupción deben ser devueltos al pueblo mediante servicios esenciales como la educación y la salud.
> “Lo que fue un monumento al dispendio y a la corrupción del viejo régimen ahora servirá para que los jóvenes de Guerrero tengan un espacio de estudio, superación y futuro”, sostuvo la jefa del Estado.
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El proyecto de reconversión contempla adecuar las instalaciones para alojar aulas, áreas de estudio e investigación, previendo la participación de instituciones de educación superior pública —como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) o la Universidad Rosario Castellanos—, las cuales definirán en coordinación con la Secretaría de Educación Pública (SEP) la oferta académica y las carreras que se impartirán en el plantel.
El largo litigio del predio
Construido sobre una colina con vista a la bahía de Zihuatanejo, el complejo fue diseñado imitando la arquitectura clásica griega con columnas de estilo corintio, réplicas escultóricas, albercas monumentales y acabados de lujo, convirtiéndose en el ejemplo más visible del enriquecimiento ilícito de Durazo Moreno, quien fue detenido en 1984 y posteriormente sentenciado por delitos como extorsión y contrabando.
Tras la detención del exjefe policiaco, el inmueble permaneció en abandono, sujeto a saqueos, litigios entre herederos y el gobierno del estado de Guerrero, así como a intentos fallidos de subasta y proyectos turísticos que no prosperaron. Con este anuncio federal, se da carpetazo final a las disputas patrimoniales para iniciar formalmente los trabajos de restauración arquitectónica y equipamiento del nuevo recinto universitario.

