La nueva exposición temporal del Museo del Templo Mayor, El juego de pelota en Tenochtitlan, revela que las canchas o tlachtli fueron, además de un lugar destacado en la vida política y social de los mexicas, espacios de convivencia y entretenimiento, donde se reunían gobernantes, nobles, practicantes profesionales y espectadores.

 

La muestra reúne más de un centenar de piezas y lotes arqueológicos y etnográficos, en su mayoría recuperadas del Teotlachco o “juego de pelota de los dioses” de la capital tenochca, en más de un siglo de investigaciones.

En la inauguración de la muestra el miércoles, el coordinador nacional de Arqueología, Francisco Mendiola Galván, comentó que, por vez primera, se juntan los descubrimientos en torno al Teotlachco de Tenochtitlan, donde esta práctica adquirió un matiz distintivo, vinculado con la guerra y el sacrificio, durante el periodo Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.).

Esta particularidad es evidente en los objetos recuperados por los arqueólogos del Programa de Arqueología Urbana (PAU), entre ellos su titular, Raúl Barrera Rodríguez, y la investigadora Lorena Vázquez Vallín; así como por su fundador, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, quienes realizaron la curaduría de la exhibición, la cual permanecerá hasta septiembre próximo.

 

La recuperación del Teotlachco, cuyos restos yacen bajo la calle Guatemala, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, dijo Mendiola Galván, ha sido un esfuerzo generacional: “Las primeras tareas fueron realizadas por Leopoldo Batres, a inicios del siglo XX, durante las obras porfiristas de infraestructura en el área.

“Luego, entre 1967 y 1968, en la construcción de la Línea 2 del Metro, el arqueólogo Jordi Gussinyer ubicó el centro de la cancha. Un par de décadas después, durante los trabajos de recimentación de la Catedral Metropolitana, que acompañó el PAU, se halló otra sección del espacio”, añadió Mendiola