• Mientras los bancos reportan un fuerte crecimiento del crédito al consumo, el financiamiento a pequeñas y medianas empresas cayó a su nivel más bajo en cinco años.
Ernesto Madrid
La banca mexicana está haciendo exactamente lo contrario de lo que prometió al gobierno: mientras acelera el crédito al consumo, reduce el financiamiento a las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
La contradicción aparece en los datos de Banco de México. Apenas 22.7% de las empresas de entre 11 y 100 trabajadores recibió financiamiento de la banca comercial en el segundo trimestre, el nivel más bajo en cinco años. En contraste, entre las compañías con más de 100 empleados la proporción fue de 38.4%, casi el doble. Los datos provienen de la Encuesta Trimestral de Evaluación Coyuntural del Mercado Crediticio de Banxico, levantada entre junio y agosto.
El dato resulta particularmente incómodo porque en marzo, durante la 89 Convención Bancaria, el sector se comprometió ante Claudia Sheinbaum a ampliar el crédito a las Pymes. La Presidenta incluso señaló que la banca “necesitamos que le dé todavía más” al país y destacó la necesidad de aumentar el financiamiento empresarial.
Pero cinco meses después, el crédito no está llegando a las empresas pequeñas al ritmo prometido.
El argumento de la banca es conocido: las Pymes tienen mayor informalidad, menor información financiera, menos garantías y una mayor mortalidad empresarial. Carlos Hernández García, director de Análisis de Valdez Capital, explicó a El Universal que para los bancos resulta más sencillo y rentable colocar créditos grandes en empresas con historiales financieros y flujos más previsibles.
El problema es que esa lógica termina dejando fuera precisamente a quienes más necesitan financiamiento para crecer.
Además, las Pymes reportaron mayores costos en tasas de interés, comisiones y otros gastos asociados al crédito. De ahí que los proveedores sigan siendo su principal fuente de financiamiento: cerca de 60% de las Pymes recurrió a ellos, frente al menor alcance de la banca comercial.
Y aquí aparece la otra cara del negocio bancario.
Mientras restringe el crédito productivo, el saldo de las tarjetas de crédito creció 8.2% anual en junio hasta 709 mil 267 millones de pesos, su mayor avance desde agosto de 2025, de acuerdo con Banxico.
El Mundial de futbol aceleró el consumo: las operaciones con tarjetas aumentaron en estacionamientos, restaurantes, comida rápida, viajes y comercio. En junio, por ejemplo, el gasto con tarjeta creció 37.5% en agencias de viaje y 18.8% en comida rápida.
La banca celebra el comportamiento del consumidor. BBVA aseguró que el uso de tarjetas mantiene un comportamiento favorable, mientras Banamex identificó un fuerte impulso en viajes, restaurantes y servicios durante el Mundial.
Ahí está la contradicción que debería explicar el sector: para consumir, el crédito fluye; para producir, invertir y generar empleos, el acceso se vuelve mucho más difícil y caro.
No se trata de pedir a los bancos que presten sin evaluar riesgos. Se trata de preguntar si el modelo actual está privilegiando el crédito de consumo —que genera intereses y comisiones inmediatas— sobre el financiamiento productivo que puede ayudar a que una Pyme crezca, invierta y genere empleos.
Porque si el compromiso con el gobierno era prestar más a las Pymes, los datos de Banxico muestran que, por ahora, está ocurriendo exactamente lo contrario.
La banca está prestando. La pregunta es a quién.
@JErnestoMadrid
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Banca reduce crédito a Pymes pese a promesa a Sheinbaum

