Twitter: @rulrm
Instragram: @apuntesmacro
Facebook: Raúl Alejandro Rodríguez Martínez
*Las opiniones que se expresan en esta publicación son a título personal
Como cada año, el Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó su visita a autoridades de México en materia económica y financiera para su revisión del Artículo IV.
El instituto reconoció una desaceleración en la actividad económica mexicana en lo que va del año, ubicando así su ritmo de crecimiento alrededor del 1.5% en 2024. Los riesgos sobre el crecimiento económico los ven sesgados a la baja ante un crecimiento económico de EUA menor que lo previsto, un repunte en la aversión al riesgo en el mundo y una mayor incertidumbre asociada con el impacto negativo que puedan tener las recientes aprobaciones de reformas constitucionales en el país sobre el crecimiento económico.
En contraste, un mejor desempeño que lo previsto del sector estadounidense y los efectos potenciales de la relocalización de cadenas productivas podrían mitigar los riesgos a la baja para la economía de México.
Anticipan que el déficit de la cuenta corriente del país se amplíe como consecuencia de que las importaciones – sobre todo en bienes de consumo y de inversión física – superen al ritmo de avance del sector exportador.
El FMI hizo hincapié en la necesidad de una estrategia de mediano plazo que contribuya a reducir los actuales tamaños de déficit fiscal y endeudamiento público del país, la relevancia de incrementar los ingresos tributarios y la creación de oportunidades fiscales que incentiven a la inversión privada en capital físico y humano. Es decir, el FMI hace un llamado a que las autoridades mexicanas consideren una reforma fiscal que garantice la consolidación fiscal del país el próximo año.
En tanto, de acuerdo con el FMI, México podría maximizar las ventajas del nearshoring si busca reformas regulatorias que garanticen un marco legal más robusto para las inversiones y la competitividad, así como también reforzar más los fundamentales macroeconómicos del país mediante un marco institucional más sólido.
De momento, el FMI aún no incorpora en sus pronósticos macroeconómicos ni en su perspectiva los efectos que pueda tener la reforma judicial sobre la economía mexicana, dado su alto nivel de incertidumbre. Al respecto, destacaron que resulta crítico que se implemente la reforma de la manera más transparente, clara, ordenada y predecible.
Asimismo, subrayaron el compromiso que muestran las autoridades mexicanas respecto a la consolidación fiscal. Mencionaron que un apoyo adicional a Pemex o un gasto en proyectos en infraestructura significativamente mayor que lo previsto pondrían en riesgo la trayectoria de consolidación que han expuesto las autoridades del país.
También destacó una política monetaria restrictiva como medida para combatir a la inflación en México, la cual prevén que alcance el objetivo de 3.0% anual de Banxico en 2025.
En lo que se refiere al sistema financiero mexicano, el FMI ha destacado su fortaleza frente a los episodios de alta volatilidad y aversión al riesgo tanto locales como globales en lo que va del año.
El FMI anticipa un crecimiento del PIB de México de 1.5% este año y de 1.3% en 2025. Estiman que la inflación se acerque a su objetivo en 2025, en 3.2% anual y prevén un déficit fiscal de 5.9% este año y que se reduzca a 3.5% en 2025.
En general, el tono del FMI es de cautela respecto al desempeño de la economía mexicana y su sector financiero. Denotan cierta preocupación por las reformas constitucionales sin dejar de destacar, a pesar de todo, cierta resiliencia en los fundamentales de la economía, la credibilidad de Banco de México y el compromiso de las autoridades hacendarias con una trayectoria de mayor disciplina fiscal en el país.
No obstante, no dejan de denotar incertidumbre hacia adelante por los posibles efectos de las reformas constitucionales sobre el marco legal y competitivo de la economía ni de la capacidad de las autoridades de alcanzar sus objetivos de endeudamiento ante un agresivo plan de inversión en apoyos sociales y lo que pueda suceder de cara a cómo asumiría el gobierno la situación financiera de Pemex.

