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Facebook: Raúl Alejandro Rodríguez Martínez
*Las opiniones que se expresan en esta publicación son a título personal
El mundo financiero y político estará muy atento mañana a la participación del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, a su ponencia en el foro anual de Jackson Hole. Su presentación, titulada en español: “Panorama Económico y Revisión del Marco de Política Monetaria” será analizada minuciosamente por los mercados, autoridades monetarias y participantes del sector financiero en todo el mundo.
Nunca ha sido sorpresa la relevancia que tiene éste simposio anual que realiza el instituto central estadounidense, aunque en ésta ocasión posiblemente sea de las más importantes en su historia dado el contexto actual que atraviesa la política monetaria de Estados Unidos.
Hace 11 meses, la Fed inició su ciclo de recortes a la tasa de fondos federales, la cual había permanecido intacta durante un año en un rango entre 5.25% y 5.50%, en tiempos en los que Powell venía de combatir un episodio de inflación muy elevada en Estados Unidos. En septiembre de 2024, inicaban con un recorte de 50 puntos base y fue precisamente unas semanas antes en el Jackson Hole de ese año, cuando Powell declaró en su ponencia que “…ha llegado el momento de ajustar la política”.
Pero ahora el contexto es completamente diferente. La Fed volvió a recortar en dos ocasiones más la tasa objetivo para ubicarla entre 4.25% y 4.50%, nivel en el que ha permanecido en lo que va de 2025. Esto último generó desde el primer día que Donald Trump tomó posesión de la presidencia de Estados Unidos una presión nunca antes vista del Poder Ejecutivo hacia una autoridad monetaria – por definición autónoma e independiente del gobierno – por llevar a la Fed a que recorte continuamente la tasa.
Esa presión ha ido aumentando cada vez más, al grado que se llegó a pensar que Trump podría atreverse a despedir a Powell de la presidencia de la Fed. Si bien la presión no ha llegado aún a ese punto, en donde si se ha materializado es en constantemente mencionar en la agenda pública la búsqueda de un suplente para mayo de 2026, mes en el que Powell culmina su mandato en el instituto central.
Mientras que el gobierno estadounidense está urgido de que la Fed recorte la tasa para abaratar el costo financiero de su deuda, Powell y las autoridades monetarias se han resistido a la presión y han subrayado la relevancia de mantenerse cautelosos ante la incertidumbre que representa las potenciales implicaciones de los aranceles a las importaciones – que el propio gobierno estadounidense está ejecutando – sobre los precios de bienes y servicios a los consumidores norteamericanos.
Al mismo tiempo, ha crecido el debate en torno al pulso de la economía de Estados Unidos. Quienes están a favor de que la Fed reanude los recortes, están identificando señales de debilitamiento del consumo privado de los hogares, una desaceleración del mercado laboral y la persistente atonía del sector industrial en dicho país. Por el contrario, quienes consideran que las autoridades monetarias aún tienen espacio para prolongar la pausa, consideran que más bien por la misma incertidumbre de los aranceles, existe una “ansiosa tranquilidad” en la que se han interrumpido las contrataciones pero tampoco se ha despedido a la fuerza laboral, así como también un esfuerzo tanto de exportadores como de empresas de “absorber” los incrementos en precios por los aranceles para no perder participación de mercado.
En medio de todas éstas dudas y presiones políticas, Powell tomará mañana el escenario central para enviarle alguna señal a los mercados. Se dice que el hecho de que la ponencia inicie con “Panorama Económico” sugiere que la Fed reevalúe su diagnóstico de julio del mercado laboral – luego del mal dato que salió dos días después – y que ello, junto con el hecho de que la inflación esté relativamente estable, inclinen a Powell a señalar que estén próximos a reanudar el ciclo de recortes.
Por el contrario, otros piensan que Powell habría de reforzar su postura de cautela señalando que siguen bien posicionados para seguir aguardando a cualquier señal que les permita decidirse, ya sea por priorizar su mandato inflacionario o el de pleno empleo.
Hasta ahora, los mercados asignan un 75% de probabilidad de que la Fed recorte el 17 de septiembre su objetivo de tasa en 25 puntos base. Esta probabilidad alcanzó un 100% de certeza cuando se conocieron los malos datos de creación de empleos de julio y ha venido retrocediendo conforme se han conocido diversos indicadores de inflación que apuntan a que los aranceles aún no han contaminado la formación de precios en la economía estadounidense.
Ahora bien, revisando las declaraciones del presidente de la Fed en los simposios de Jackson Hole de 2000 a la fecha, únicamente en 2019 y en 2024 declararon que recortarían pronto la tasa de política y se cumplió en la reunión de septiembre. En ese sentido, aún si Powell diera alguna señal de potencial reinicio de recortes, no significaría necesariamente que se vaya a concretar el próximo 17 de septiembre.
Aunque, el Jackson Hole de mañana contrastaría con los de los últimos 25 años analizados, pues nunca había llegado la Fed con dos disidentes en el Comité de Mercado Abierto, los cuales ya votaron en julio por recortar la tasa en 25 puntos base (Waller y Bowman) y posiblemente Miran, el nuevo integrante del Comité y simpatizante de Trump, alcance a formar parte de la votación en septiembre. No obstante, una muy amplia mayoría de los miembros del Comité sigue apoyando una postura cautelosa. Así que vemos señales por todos lados y la incertidumbre persiste a unas horas de la participación de Powell. Considero que, en el margen, si estaremos viendo mensajes que apunten hacia la reanudación de recortes en septiembre.

