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Facebook: Raúl Alejandro Rodríguez Martínez

En la semana conocimos las cifras de actividad industrial y manufacturero de los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial y del que se desprende el 80% de nuestras exportaciones manufactureras. En abril, la producción industrial de EUA retrocedió -0.5% anual, luego de que en febrero haya observado un avance de tan sólo +0.6% anual. En los primeros cuatro meses, dicho sector ha promediado una caída anual de -0.4%, prácticamente al mismo nivel promedio que los primeros cuatro meses pero de 2023 y muy en línea con una caída anual promedio de -0.5% en los últimos 12 meses.

Por su parte, la producción manufacturera dio cuenta de una tasa anual de -0.4% en abril versus +0.1% anual en marzo. En el sector manufacturero, se ha notado ligeramente un mayor debilitamiento, al promediar en los primeros cuatro meses del año una caída anual de -0.2% versus +0.7% en el primer cuatrimestre de 2023. En los últimos 12 meses, la producción manufacturera ha mostrado un desempeño muy estable, de +0.1% anual.

Considerando todo lo anterior, las actividades secundarias de la economía estadounidense han mostrado un desempeño muy estable y que denota un estancamiento prolongado. Esto se contrapone con la expectativa que existió durante varios meses de una recesión en la economía estadounidense y más bien consolida la reciente perspectiva de resiliencia de la actividad productiva de dicho país. Es decir, la economía estadounidense, desde la óptica industrial y manufacturera, se resiste a desplomarse.

Históricamente, sobre todo a partir del TLCAN en 1994, se ha observado una “sincronización” entre el ciclo manufacturero estadounidense y el ciclo económico de México. Durante el mandato de Donald Trump, se observó cierta separación de los ciclos pero al final con el TMEC, la post-pandemia y su impacto en la relocalización de las cadenas de suministro (nearshoring), hemos visto de 2017 a la fecha cómo ambos ciclos siguen asemejándose en la trayectoria:

                                       Fuente: Apuntes Macro con información de la Reserva Federal de los Estaods unidos y el INEGI

Si bien ambos ciclos asemejan su trayectoria, llama la atención que en los últimos dos años, el crecimiento de la economía mexicana, medido por el IGAE, ha mostrado un dinamismo ligeramente mayor que el de las manufacturas de los Estados Unidos. Por ejemplo, la economía mexicana creció aceleró su ritmo de avance anual en febrero respecto a enero, mientras que en ese mismo periodo las manufacturas estadounidenses ligaron 2 meses consecutivos de caídas anuales muy ligeras. En tanto, las exportaciones manufactureras mexicanas si han absorbido el estancamiento de la industria manufacturera de Estados Unidos, al dar cuenta de una trayectoria de desaceleración entre septiembre de 2022 y diciembre de 2023, aunque sobresale que ha venido acelerándose ligeramente en lo que va de este año.

Es decir, si observamos el comportamiento de la producción manufacturera estadounidense, de las exportaciones manufactureras mexicanas y de la actividad económica mexicana, encontramos que la economía mexicana, en términos generales, ha contado con más palancas de crecimiento que le han ayudado a desacelerarse menos de lo que las exportaciones manufactureras se desaceleraron, al tiempo que la industria manufacturera estadounidense también se desaceleró.

                                       Fuente: Apuntes Macro con información de la Reserva Federal de los Estaods unidos y el INEGI

De todo lo anterior, se desprenden algunos puntos clave:

  1. Siguen disminuyendo las probabilidades de que la economía estadounidense caiga en recesión este año y se sigue fortaleciendo la expectativa de un “aterrizaje suave”.
  2. Considerando la postura de la Fed y el hecho de que la inflación en Estados Unidos se ha mantenido resiliente, el hecho de que la economía estadounidense también se mantenga resilienta le resta “prisa” al instituto central por recortar el rango objetivo de su tasa de interés en los próximos meses.
  3. La economía mexicana también muestra resiliencia pero sobre todo está estructurada de tal manera que puede mitigar de mejor manera choques externos como el debilitamiento manufacturero.