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Facebook: Raúl Alejandro Rodríguez Martínez

*Las opiniones que se expresan en esta publicación son a título personal

INEGI dio a conocer la estimación oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) de México en el último trimestre de 2024. A estas alturas, no era de sorprender que viéramos una cifra negativa del crecimiento del PIB respecto al trimestre anterior. Desde el segundo semestre del año pasado, era muy clara la tendencia de desaceleración de la economía mexicana, a partir de un debilitamiento persistente del sector industrial y manufacturero; de una caída importante en la inversión física – sobre todo en la construcción – y del consumo privado perdiendo ritmo aunque todavía creciendo más de lo que la economía estaba haciéndolo durante 2024.

Con todo ello, el consenso una caída del PIB de 0.2% en el cuarto trimestre de 2024 respecto al trimestre previo. Sin embargo, la cifra oportuna publicada hoy sí terminó por sorprender a todos, ya que dio cuenta de una caída trimestral de 0.6%, es decir, 3 veces más pronunciada de lo que se creía. Y lo que se vio fue la misma tendencia que han apuntado los tres principales sectores de la economía mexicana: el sector agropecuario se desplomó 4.6% trimestral, sel sector secundario (industria y manufactura) -1.7% trimestral y el sector servicios creció 2.1% respecto al tercer trimestre de 2024. Para darnos una idea de la relevanica de éstas caídas trimestrales, el -0.6% trimestral del PIB de México representa el primer descalabro de la actividad productiva desde el tercer trimestre de 2021. Es decir, la economía mexicana no perdía terreno desde hace tres años y había crecido 1.1% trimestral en el periodo anterior.

Otra manera de apreciar la tendencia de desaceleración del PIB es a partir de su variación anual. Con las cifras preliminares y con respecto al cuarto trimestre de 2023, la economía mexicana creció 0.6%, lo que representó una desaceleración importante respecto al periodo anterior en el cual dio cuenta de un crecimiento anual de 1.6%. Mientras que el sector servicios logró crecer 2.2% anual, las actividades primarias cayeron 4.6% y las secundarias -1.7% anual. El PIB del cuarto trimestre de 2024 también observó su crecimiento anual más bajo desde el primer trimestre de 2021.

Si vemos el comportamiento de la economía durante todo el año, con la cifra preliminar y ajustada por estacionalidad, lo que estamos viendo es un crecimiento de 1.3% para todo 2024, luego de que había crecido 3.3% en 2023. Es decir, 2.5 veces menor ritmo de crecimiento para México el año pasado. Este es el menor crecimiento del PIB en todo un año desde la pandemia en 2020 cuando se registró una caída de 8.5%. Además, el crecimiento de 1.3% está por debajo del promedio de crecimiento del PIB de los últimos 10 años, de 1.5%.

Es importante subrayar que las cifras dadas a conocer por el INEGI son preliminares pero históricamente no se ha visto una diferencia significativa entre sus datos oportunos y los definitivos, los cuales conoceremos el próximo mes. Por lo tanto, es válido ya tener en cuenta que México entra a 2025 mermado y desafortunadamente con una conjunción de elementos internos y externos que apuntan a que la economía se debilite aún más.

¿Qué pasaría si la economía mexicana no observara variaciones algunas en los cuatro trimestres de 2025 – es decir, ni creciera ni cayera? Este ejercicio aritmético se conoce como crecimiento inercial y nos permite saber cuánto sería lo mínimo que pudiera crecer el PIB del país así como se quedó en el último trimestre del año pasado. Considerando estas cifras preliminares, el crecimiento inercial de México en 2025 se ubica en 0.2%, es decir, 1.1 puntos menos que en 2024 y calificando a su desempeño como uno de estancamiento.

No obstante, sabemos que México ya está transitando en un año retador, incierto y con vientos a favor y en contra para el PIB. Dentro de lo positivo, la economía mexicana se verá favorecida todavía por el sector servicios, sobre todo por el lado del consumo. Esto gracias a que los salarios han continuado creciendo en términos reales, la economía continúa generando empleos, la tasa de desempleo persiste en niveles sanos, las remesas – fuente de ingreso indispensable para la población de recursos muy escasos – al convertirlas de dólares a pesos con un tipo de cambio depreciándose podría seguir contribuyendo al consumo y prevalece un apetito de la población por el crédito.

Por otro lado, el sector externo tendría las condiciones para reactivarse tomando como premisa que se va a reavivar el sector manufacturero e industrial de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial. Finalmente, Claudia Sheinbaum presentó el Plan México que, suponiendo da certeza y los incentivos adecuados al sector privado, contribuiría a regresar a la inversión fija bruta a la senda de crecimiento.

Ahora bien, dentro de lo negativo, existen riesgos de que el empleo formal esté desacelerando de manera importante su capacidad de generar nuevas plazas, las deportaciones de indocumentados que ya está ejecutando el gobierno de Trump podrían disminuir de manera importante el volumen de remesas que se envían a México y tendremos que vivir cuatro años con la incertidumbre de que el gobierno de Estados Unidos cumpla con sus amenazas de aranceles a los productos que México le exporta a Estados Unidos y que se traducirían en una fuente más de retroceso en el PIB este año. Por si fuera poco, la ejecución del Plan México se enfrentará al reto de darle certeza a las inversiones privadas en un entorno tan complejo, a los retos de toda nueva administración de poder implementar de manera oportuna sus políticas y al hecho de que el mismo gobierno presenta la titánica tarea de reducir el déficit fiscal este año, por lo que tendrá que conducir de manera muy responsable el gasto que ha presupuestado en el Paquete Económico.

La conjunción de estos vientos a favor y vientos en contra concluirían que la economía mexicana crecerá menos que lo que creció en 2024. Es decir, por debajo del 1.3%. ¿Pero será más o menos que el crecimiento inercial de 0.2%? Ahí es donde está el punto fino y donde se ve toda esa incertidumbre que Trump y la evolución del gobierno de México irán presentando. Antes de conocerse la cifra preliminar del PIB, el consenso de analistas ubicaba su pronóstico de crecimiento para México en 2025 en 1.0%. Esta provisión seguramente se revisará ligeramente a la baja luego del dato de hoy.

También surgirá con esto la duda de qué acciones podría tomar Banco de México, que la próxima semana sostendrá su primera reunión de política monetaria del año. Si bien su mandato está únicamente enfocado enmantener bajo control la inflación, el hecho de que la economía mexicana ya esté creciendo por debajo de su potencial pondría el foco de los riesgos inflacionarios del banco central más en los impactos que puedan tener los precios por factores externos que por los internos ya que sugieren que no hay presiones por el lado de la demanda local. Por lo tanto, Banxico seguirá recortando la tasa de interés objetivo, lo que se traducirá en un impulso a la economía mexicana. Pero nuevamente aparece el factor Trump y su capacidad de perturbar a los mercados y al sector exterior con los riesgos más inclinados hacia presiones inflacionarias al alza que limitarían al banco central en sus intenciones de recortar la tasa.