Nueva York y Washington., Donald Trump, Luiz Inácio Lula da Silva, Zohran Mamdani, Delcy Rodríguez y Benjamin Netanyahu; las amenazas de aniquilar a Irán, el ataque contra la Corte Penal Internacional (CPI), Bernie Sanders y el canciller del país que llevó a Netanyahu y su gobierno ante ella. Esos protagonistas y temas son sólo el arranque de la semana del gran desfile anual de mandatarios ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas.
Por primera vez, Trump no contó ayer con cobertura de las mayores cadenas de televisión, ya que éstas, en protesta por prohibir el acceso de algunos medios, por ahora no transmiten sus actividades.
Vale resaltar que la primera escala del magnate y del presidente Lula –los dos primeros mandatarios oradores por tradición en el llamado debate de alto nivel– es una visita al alcalde socialista, musulmán e inmigrante de Nueva York, Mamdani, en sus oficinas municipales. Que Trump decida ir a la casa de quien ha calificado de “comunista” y hasta enemigo del país, revela en parte que el presidente reconoce la fuerza política del joven político (sería la tercera reunión de los dos, las anteriores en la Casa Blanca). Ambos comentaron que Mamdani expresó su preocupación por los inmigrantes que están perdiendo su condición legal temporal, y sobre vivienda asequible, entre otras cosas.
Que Lula también decida hacer esta escala es menos sorprendente, ya que sería visitar a un aliado progresista; ambos expresaron su mutua admiración por su compromiso con mejorar las condiciones de los jóvenes.
Viejo discurso
La Casa Blanca continuó resucitando la guerra fría, al enviar un mensaje por su cuenta oficial en X afirmando que “el comunismo se opone directamente a la Constitución de Estados Unidos y valores estadunidenses… El presidente Trump se asegurará de que el comunismo nunca tenga un lugar en Estados Unidos”.
Por otra parte, la presidenta interina o temporal o por ahorita presidenta de Venezuela, tiene cita este martes para tomarse la foto con el secretario general de la ONU, António Guterres, y prepararse para su reunión bilateral con Trump. Rodríguez estará a sólo 19 kilómetros –o un viaje breve en Metro– de donde está encarcelado su ex jefe, Nicolás Maduro, y la ex primera dama en de Venezuela en el centro de detenciones federal en Brooklyn. No se espera que solicite una visita.
Reuniones con aliados
Mientras, el gobierno de Trump está preparado para realizar encuentros de gobiernos aliados con el secretario Marco Rubio; hoy se reúne con el presidente de Bolivia y el canciller de Italia, entre otros… y con medidas para seguir con el debilitamiento o desmantelamiento de la arquitectura multilateral.
Después de haberse retirado de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la Casa Blanca prepara un ataque directo contra la CPI con el anuncio de una serie de sanciones severas adicionales. Washington ya había impuesto castigos en julio contra más de una docena de integrantes de la Corte, incluyendo una mitad de sus jueces, como parte del esfuerzo para desmantelar lo que llama “una amenaza” contra la soberanía y personal de Estados Unidos en el mundo.
Las sanciones también son motivadas por temor a investigaciones sobre posibles crímenes de guerra en Afganistán y otros lugares, como las órdenes de arresto contra Netanyahu y algunos de sus cómplices por genocidio en Gaza. Los nuevos castigos, aún por anunciarse, podrían tener un impacto financiero devastador sobre la entidad, incluyendo las nóminas, reportó The Wall Street Journal.
Por cierto, el canciller de Sudáfrica, el único país que se atrevió a presentar una acusación formal ante la CPI contra Israel por genocidio –aunque otros gobiernos progresista han endosado el caso, no se han sumado–, tomó el podio junto con el senador Bernie Sanders anoche en la histórica iglesia Riverside (donde Martin Luther King pronunció su famoso discurso contra la guerra en Vietnam y condenó el imperialismo y militarismo de su país, tal vez la disertación más importante y peligrosa de su tiempo) en el marco del debate sobre el futuro de la ONU. En ese acto, organizado por la Progressive International en defensa de la Carta de la ONU, Sanders y otros destacaron la delincuencia internacional del gobierno de Trump.
Por separado, mil 500 economistas y académicos de más de 100 países enviaron una carta endosando una propuesta de Gutérres para crear un panel internacional sobre desigualdad, algo parecido al del cambio climático en la ONU. El grupo, que sería presidido por el economista premio Nobel Joseph Stiglitz, también es apoyado por España, Sudáfrica, Brasil y Noruega.

