Por Jesús Franco

Una encuesta reciente hecha por el Gobierno de la Ciudad de México reveló, según dichos de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, que 86% de los capitalinos “está de acuerdo” con la realización de la eutanasia, lo que permitiría a pacientes bajo ciertas condiciones optar por el derecho a una muerte asistida.

Brugada ha defendido el analizar y promover el debate público de esta propuesta argumentando que la Ciudad de México “siempre ha sido pionera en ampliar libertades que antes parecían imposibles y luego se han convertido en derechos”.

Este debate se ha librado, en mayor medida, en la arena digital y tiene una cara visible. Su nombre es Samara Martínez, una profesora de 30 años que vive con distintas enfermedades crónico degenerativas, incluyendo falla renal lo que la obliga a estar conectadas a máquinas de diálisis durante 10 horas al día.

Con casi medio millón de seguidores en TikTok, la narrativa que ha construido no es ficticia. Es una realidad con la que se ve obligada a vivir. Básicamente estar conectada a un aparato para seguir viva. Y desde agosto pasado es considerada una influencer bajo el hashtag #LeyTrasciende, etiqueta con la que se identifica un movimiento que tiene un objetivo claro: que la eutanasia sea aprobada.

La Ciudad de México será punta de lanza, como sucedió con la despenalización del aborto en 2007 que la convirtió en la primera entidad del país en reconocer el derecho a la interrupción del embarazo hasta las doce semanas de gestación.

¿Qué dice y qué dicen sobre la #LeyTrasciende? 

En un rastreo de búsqueda con las etiquetas #LeyTrasciende, eutanasia CDMX, muerte digna y encuesta eutanasia gobierno, se identificó que hay un sentimiento mayoritario a favor de que esta ley se convierta en una realidad. El contenido es altamente viral e impulsado por testimonios personales y videos informativos de activistas. Específicamente, los videos de Samara Martínez en formato corto compartidos en TikTok e Instagram registran picos con un alto grado de interacción. Millones de reproducciones, compartidos y comentarios de apoyo.

En contraparte, aunque con un porcentaje que apenas alcanza el 10% están nichos específicos vinculados a cuentas de corte conservador, grupos provida y comunidades religiosos. Su argumento: la defensa a la vida.

Las narrativas de apoyo tienen un denominador común y su argumento central se basa en el derecho a decidir sobre el propio cuerpo “en situaciones extremas”. Además, conceptualizan a la eutanasia como un “acto de compasión y liberación”, no como un acto de desesperación.

Hay un punto en el análisis cualitativo que llama la atención y refuerza la narrativa. Cientos de usuarios han compartido experiencias dolorosas sobre familiares que fallecieron a causa de enfermedades crónico degenerativas y no tuvieron más opción que, con dolor, ver cómo se iba apagando la vida de sus seres queridos.

Algunos más han hecho llamados enérgicos a que, en esta fase, el Congreso de la Ciudad de México, actúe desde una visión humana y deje atrás cualquier tabú moralista. Sin embargo, hay una parte de la conversación que también es escéotica y se pregunta con profunda desconfianza si el sector salud de México está preparado para aplicar la eutanasia en caso que la #LeyTrasciende sea aprobada.

 

La principal preocupación de profesionales de la salud y abogados se centra en una cuestión que no debe pasarse por alto: ¿existe la infraestructura básica en los hospitales públicos de México para aplicarla? Y, además hay una genuina preocupación por la burocracia, la viabilidad de objeción de conciencia de los médicos y el férreo control que se requerirá para evitar presiones familiares o vacíos legales sobre personas con afectaciones de salud mental.

Otro argumento que se encuentra en redes es el de quienes se identifican con el movimiento provida: “La vida humana debe defenderse en cualquier circunstancia y el Estado no debe legislar para terminar con ella”. Algunos hablan incluso que la eutanasia es el “camino fácil” que maquilla las deficiencias del sistema de salud en nuestro país, olvidando que hay enfermedades que simple y sencillamente se vuelven incompatibles con la vida.

Hoy la iniciativa, impulsada por la activista y paciente terminal, Samara Martínez, y respaldada por más de 200 mil firmas ciudadanas está en la cancha del Gobierno de la Ciudad de México donde se podría debatir en el actual periodo legislativo. A nivel federal, en octubre del 2025 fue recibida por la Cámara de Diputados Federal aunque su discusión se quedó en comisiones.

Brugada aseguró que la discusión sobre esta ley será prioridad en el Congreso de la Ciudad de México. ¿Y en el Federal?

ADN de la Ley Trasciende: 

  • Busca derogar el artículo 166 Bis 21, el cual prohíbe la práctica de la eutanasia y el suicidio asistido, considerados actualmente como homicidio por piedad.
  • Establece que las personas mayores de edad que padezcan enfermedades terminales, crónicas, degenerativas o discapacitantes puedan decidir sobre el final de su vida bajo condiciones reguladas y seguras.
  • Para ejercer este derecho, el paciente deberá:
  • Contar con dos dictámenes médicos coincidentes que acrediten su estado de salud.
  • Estar en pleno uso de sus facultades mentales.
  • Expresar su decisión ante notario público y reiterarla cinco días después.