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Facebook: Raúl Alejandro Rodríguez Martínez
El PIB de los Estados Unidos creció a una tasa trimestral anualizada de 2.8% en el segundo trimestre del año, lo que representó una sorpresa positiva versus el consenso de analistas (2.0%), así como una aceleración de la economía respecto al trimestre anterior (1.4%). Dentro de los factores que han dado impulso a la economía estadounidense, sobresalió un avance de 11.6% en la inversión en maquinaria (11.6%), mientras que el consumo dio cuenta de un crecimiento de 2.3%. En contraposición, la inversión residencial retrocedió 1.4% y la productiva cayó 3.4%. Como resultado, la demanda agregada mantuvo un ritmo similar al del primer trimestre de 2024, de 2.6%. Asimismo, el sector exportador limitó el avance del PIB en 0.7 puntos porcentuales, mientras que el gasto gubernamental avanzó 3.1%.
En tanto, la inflación medida por el Índice de Gasto en Consumo Personal (PCE, por sus siglas en inglés) – que es la métrica preferida por la Fed para la toma de decisiones en materia de política monetaria – avanzó 2.9% versus el trimestre anterior, lo que implica una inflación anual cercana al 2.6% en junio, prácticamente al mismo nivel que observó en mayo. Si bien la cifra del PIB de EUA en el 2T’24 mitiga las preocupaciones asociadas con la desaceleración de la economía estadounidense por parte de la Fed, posiblemente mantengan sin cambios el rango objetivo de la tasa de fondos federales en la reunión de su Comité de Mercado Abierto la próxima semana, principalmente porque la inflación se ha seguido mostrando resiliente en su proceso de descenso. En todo caso, el comunicado de la próxima semana podría contener elementos que sugieran que el instituto central prepara el terreno para anunciar su primer recorte en la reunión de septiembre, misma que incluye actualización de pronósticos de tasa, inflación y desempleo de los miembros del Comité, así como también una conferencia de prensa.
Mientras tanto, del otro lado del Río Bravo, el Indicador Global de Actividad Económica (IAGE y proxy mensual del PIB de México) se aceleró a 1.6% anual en mayo desde 0.9% en abril. Es en el sector secundario de la economía mexicana (industria y manufacturas) donde se observan más indicios de debilitamiento, al dar cuenta de un crecimiento anual de 0.6% en mayo versus 0.8% en abril. En tanto, el sector terciario (servicios) se aceleró de 1.3% anual en abril a 2.2% anual en mayo. Si bien la actividad productiva recuperó terreno en mayo respecto al mes previo, se encuentra por debajo del 2.3% anual que promedió en el primer trimestre de 2024 y difícilmente alcance ese promedio en el 2T’24, pues tendría que crecer en términos anuales 4.4% en junio. Esto implicaría que el PIB de México se desacelere en el segundo trimestre del año respecto al 1.9% anual que observó en el trimestre previo.
En contraste con la Fed, el Banco de México tiene como único mandato mantener la inflación estable, de manera que la evaluación que hace sobre la actividad económica está más enfocada a sus implicaciones para la inflación. En ese sentido, Banxico ya había eliminado de su balance de riesgos inflacionarios el desempeño de la actividad económica como un riesgo al alza, ante las cada vez más claras señales de desaceleración de la actividad. En ese sentido, posiblemente este elemento no cambie dentro de su evaluación de la inflación y más bien se enfocarán en evaluar el sorpresivo avance de la inflación en la perimera quincena de julio (5.6% anual) y se espera un debate interesante respecto al impacto que tuvo en esta ocasión la inflación no subyacente (precios agrícolas y energéticos), si existe un traspaso de esos precios hacia otros de la canasta y si eso pudiera frenarlos de reanudar los recortes a la tasa en la reunión de agosto. En definitiva, la próxima decisión de política monetaria tendrá 2 votos disidentes pero la pregunta sigue siendo si los disidentes serán los que ya querían recortar o más bien los que querían mantenerse sin cambios.

