El Hospital de Salud Mental de Mujeres “José Sáyago”, ubicado en Tepexpan, Estado de México, se encuentra en el centro de una polémica nacional tras denuncias que alertan sobre presuntas violaciones a los derechos humanos de las 114 mujeres que permanecen internadas en esa institución.

Ante este escenario, la legisladora Maki Esther Ortiz Domínguez presentó un punto de acuerdo ante el Senado de la República, con el propósito de que las autoridades estatales y federales revisen de manera inmediata las condiciones en que viven las pacientes. Los señalamientos hablan de posibles tratos degradantes, aislamiento indebido y prácticas que, lejos de responder a un enfoque terapéutico, podrían representar medidas coercitivas incompatibles con un modelo de atención en salud mental basado en derechos humanos.
El exhorto solicita la comparecencia de la titular de la Secretaría de Salud del Estado de México para que informe detalladamente sobre la situación médica y psicológica de las internas. Asimismo, se pidió la intervención de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) para realizar una inspección exhaustiva y, de ser necesario, dictar medidas cautelares que garanticen la integridad de las pacientes. En paralelo, se plantea que la Secretaría de Salud federal verifique el cumplimiento de la Norma Oficial Mexicana NOM-025-SSA2-2014, que regula los servicios de atención psiquiátrica en el país.
El caso pone en la mira la situación de las mujeres en instituciones de salud mental, donde la falta de supervisión constante puede propiciar abusos de autoridad y prácticas alejadas de los estándares internacionales de atención.

Sobre el caso, diversas voces han subrayado la importancia de incorporar una perspectiva de género estructural en este tipo de hospitales. Entre las propuestas destaca que los centros especializados en mujeres sean dirigidos y operados mayoritariamente por personal femenino, tanto en la administración como en el ámbito médico y de enfermería. Esta medida podría fortalecer la confianza de las pacientes, reducir riesgos de violencia de género y promover un entorno más empático y seguro.

Más allá de las responsabilidades individuales que pudieran derivarse, el debate apunta a la necesidad de revisar de fondo el cumplimiento del modelo de atención psiquiátrica para mujeres en México.
El objetivo es claro: que el Hospital “José Sáyago” y cualquier otra institución similar funcionen como espacios de tratamiento digno, rehabilitación y protección de derechos, y no como lugares de encierro que profundicen la vulnerabilidad de quienes ya enfrentan condiciones de salud mental complejas.