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Facebook: Raúl Alejandro Rodríguez Martínez

Los mercados financieros internacionales sorprendieron el lunes 5 de agosto con el desplome de la Bolsa de Valores de Japón y que generaron pérdidas en otros índices accionarios y bolsas alrededor del mundo junto con niveles de volatilidad que se habían visto por última vez durante los peores momentos de la pandemia de Covid-19 en el 2020. En las bolsas americanas, el S&P 500, al igual que el Nasdaq, retrocedieron 3.0 puntos en la jornada y el Dow jones perdió 3.4 puntos. En Europa, el Euro Stoxx 50 y el FTSE 100 cayeron 1.4 y 2.0 puntos, respectivamente. Finalmente, en Asia el Hang Seng cayó 1.5 y el Nikkei 224 de Japón – epicentro del pánico financiero del lunes – retrocedió 12.4 puntos. Por su parte, el índice de volatilidad VIX alcanzó una variación de +64.9 puntos, un repunte no visto desde 2020 cuando el mundo se vio azotado por la pandemia de Covid-19.

Si bien estos episodios de incertidumbre en los mercados financieros se asociaron por diversas razones, la que más eco hizo fue la de las malas cifras de empleo en Estados Unidos en julio que se dio a conocer el viernes 2 de agosto y que le hizo recordar a los participantes del mercado que desde hace ya varios años se ha venido señalando la eventual recesión económica de la principal economía del mundo.

Es decir, en los primeros días de agosto pareciera que el mercado recordó que en algún momento estaban anticipando que el planeta se enfrentaría a una crisis financiera y económica, cortesía de una caída en el Producto Interno Bruto de los Estados Unidos y el subsecuente impacto tanto en mercados financieros globales como en la actividad económica del resto de las economías del mundo. Y para los mercados financieros locales no fue la excepción. Durante la jornada del “lunes negro”, el IPC retrocedió -0.9 puntos (-9.8 puntos acumulado en el año) y el peso mexicano sufrió una depreciación que durante la sesión lo llevó a cotizar sobre los 20 pesos por dólar y terminó cerrando el día en 19.35. En tanto, el CDS a 5 años de México (variable que funciona para evaluar el riesgo país) tuvo una variación diaria de +5.5 puntos.

Si bien los mercados financieros se comportaron con menor volatilidad y menos aversión al riesgo durante el martes y en el transcurso del miércoles, estarán más resentidos a cifras económicas en Estados Unidos y en las principales economías del mundo que sigan apuntando hacia un mayor riesgo de recesión económica global. Por si fuera poco, estos episodios de volatilidad han coincidido con un nuevo repunte en las tensiones geopolíticas, con Ucrania intentando invadir el noroeste de Rusia en un intento desesperado por buscar mejorar su posición en la guerra, al teimpo que Irán está a nada de tomar represalias y atacar territorio de Israel ante una mayor escalada del conflicto bélico en esa región. Esta situación está presionando al alza los precios de los energéticos y también representa un elemento adicional de volatilidad para los mercados financieros internacionales.

En ese sentido, Banxico llegará a su reunión del jueves con un mundo completamente diferente al que evaluaron en su reunión de del 27 de junio. En su momento, señalamos que el comunicado representaba una mayor convicción por parte de la Junta de Gobierno por anunciar en agosto un recorte de 25 puntos base a la tasa de interés objetivo. Inclusive, un mes después de que Banxico se reunió comentamos acerca de las cifras de crecimiento e inflación de México y Estados Unidos y concluimos que la decisión de Banxico del 7 de agosto sería muy cerrada, con 2 votos disidentes pero que no estaba del todo claro con esa información si el banco central reafirmara sus posibles intenciones de recortar.

Con la situación actual, en definitiva esperamos una decisión muy cerrada (eso no ha cambiado) pero pareciera que el Banco de México se mantendrá cauteloso y 3 miembros de la Junta votarán por mantener sin cambios la tasa de interés objetivo versus 2 disidentes que apunten a que es preciso recortar la tasa de interés objetivo en estos momentos. Los disidentes señalarían que ante los crecientes temores de una recesión económica en Estados Unidos y potencialmente global, la tasa de interés objetivo debe de reducirse en 25 puntos base ahora y debe de reanudar un ciclo de bajas para incentivar a la demanda agregada.

Por el contrario, los 3 miembros de la Junta que voten por mantener la tasa sin cambios argumentarán que la inflación no termina por consolidar una clara tendencia de convergencia hacia su objetivo de 3.0% anual y que este repunte en la volatilidad de los mercados, junto con la depreciación cambiaria, representarían un nuevo riesgo al alza en su balance de riesgos inflacionario (que ha seguido sesgado al alza).